Encina

Salvatierra de Santiago (Cáceres). Diciembre 2013
Salvatierra de Santiago (Cáceres). Diciembre 2013

Por las ramas de una encina aprendí a trepar cuando era un niño y bajo ellas me retiraba para encontrarme en personajes de tinta durante aquellos años en que nadie, ni uno mismo, te soporta. Tras una encina se escondió sonriente la niña a la que robé el primer beso y sobre la hojarasca agostada gocé con aquella  que me robó el corazón. Más de uno otoño me atiborré con las bellotas más dulces del árbol y ahora, en invierno, sus viejos brazos calientan mi lumbre. Por eso, cuando contemplo una encina el corazón se me llena con la nobleza de su tronco y repaso mi insignificante vida finita junto a sus leños centenarios que, en vez de alardear de importancia, usan su tamaño para ampararme.

P.D. La semana pasada, un cruel vendaval arrancó de cuajo una de las "encinas de mi vida" dejando el monte mellado y a nosotros un poco huérfanos.
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Después

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Noviembre 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Noviembre 2013

Depois de ter vocé pra qué querer saber qué horas são? Se é noite ou faz calor, se estamos no verão se o sol virá o não, ou pra que é que serve uma canção como essa? Me susurraba Adriana al oído mientras conducía bajo la lluvia. Poetas para qué? se lamentaba Adriana y las lágrimas sobre el cristal dificultaban mi visión. Os Deuses, as dúvidas?  Dudaba yo también recordando ausencias. Pra qué amendoeiras pelas rúas? Para que servem as ruas depois de ter vocé? La pregunta sin respuesta quedó flotando en el aire frío cuando una sombra densa en el suelo me descubrió la luz y extraje el disco. Después, incluso después de haberte tenido, salí a las inútiles calles desiertas de almendros deshojados y seguí caminando.

Alboroto

Vila Praia de Áncora (Portugal). Agosto 2013
Vila Praia de Áncora (Portugal). Agosto 2013

Nada más conocerme te cautivó mi aire desaliñado y ese toque audaz en la mirada aunque meses después te esforzaras en que me arreglara y no desviase la vista. Pronto me identifiqué con aquella playa a la que cada año te empeñabas en regresar porque un día te enamoró su paz y un paisaje que hoy alteran con su alboroto todos los que, como tú, os obcecáis en controlar la belleza.

Sombras

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Mayo 2013

Crees que sabes la verdad porque lo dicen tus ojos y no paras a pensar que se engañan con lo evidente. Ignoras que solo una pequeña parte se representa mientras los motivos permanecen ocultos. Y mientras las luces exhiben orgullosas la cara amable, los hilos se mueven en un teatro de sombras.

Pasa

Palazuelos (Guadalajara). Diciembre 2012
Palazuelos (Guadalajara). Diciembre 2012

“Ayer a uno y mañana a tres ¡vaya paso que lleva el mes!” decía mi abuelo todos los segundos días que compartíamos. Y a fuerza de oírle, se me pegó la cantinela. Como se me pegó la letra de la sevillana de Romero San Juan que me recuerda que “pasa la vida y no has notado que has vivido” y cada fecha significativa me pongo a canturrearla: “…igual que pasa la corriente” y todo se olvida. Pasan los días, pasan los años y pasa el ritmo de la vida a través de los cristales de la ventana de León Felipe “y la muerte también pasa”. “Y yo, camino indiferente donde me quieran llevar”.

Filosofía

Ribadeo (Lugo). Agosto 2012

– Oye, Ambrosio, y tú ¿Qué crees que es lo más importante que hay en la vida?
– Vaya ¿Y no tienes otra pregunta más difícil?
–  ¿Te parece fácil esa pregunta? Millones de personas en todo el mundo se lo preguntan cada día.
– Porque no se han parado a pensar ni un sólo minuto la respuesta.
– A ver, listo, ¿Y tú crees que la sabes?
– Pues yo creo que sí. Yo creo que lo más importante que hay en la vida es la propia vida y por eso, nuestra principal ocupación debería ser vivirla.

Mirada

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Febrero 2012

La chica del bombín entro sin hacer ruido pero cuando se quitó el sombrero sus ojos provocaron un estruendo que alborotó la sala entera. La chica del bombín se sentó en silencio en una esquina con el sombrero sobre las piernas juntas y esos ojos comenzaron a narrar una historia. Fingí no escuchar pero al cabo de un rato la trama me había enganchado. La chica del bombín se levantó antes de tiempo intentando pasar desapercibida pero, aunque alzó la mirada unos segundos, me dejó con el final en los labios.