Rodrigues
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De Rodríguez

Rodrigues
Tavira (Portugal). Agosto 2018

Antonio Rodrígues llevaba casado más años de los que la memoria inmediata podía recordarle. Mariposas y arrebatos se perdieron entre el alcanfor de los armarios mientras la costumbre se asentaba en sábanas y pucheros. Cuando su mujer le avisó de que el trabajo la obligaría a ausentarse de casa durante unos días, intentó disimular la alegría que le producía la inesperada oportunidad de libertad; los planes se atropellaban en su agenda mental. Acudió al aeropuerto a despedirla y se le hicieron eternos los minutos que tardó en atravesar la puerta de embarque. Entonces se dijo: “¡Soy libre!”. Pero tras unas cuantas llamadas sin respuesta, algunos paseos en soledad, más cervezas de las convenientes y varias películas que su mujer detestaba, empezó a contar las horas que faltaban para su regreso.

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Frío

San Martín de Trevejo (Cáceres). Enero 2015

Obdulio Chaves se levantó aquella mañana como todas las mañanas. En vez de mirar al reloj se asomó a la ventana y comprobó que el sol comenzaba a asomar por la loma. No hay derecho, pensó con las lágrimas a punto de brotar y miró de soslayo a la cama vacía. Después de asearse un poco, sin prisa ni entusiasmo se vistió con la misma ropa que el día anterior había dejado sobre la silla y en la cocina se preparó un tazón de sopas de leche aguadas con llanto. Recogió todo meticulosamente y se sentó a mirar las paredes, los enseres, el suelo, la silla de enfrente vacía. Así pasaron varias horas, o minutos, quizá días y se levantó. Salió al corral y cogió algo de leña. Hacía frío.

Ronda

Malasaña
Madrid. Julio 2014

Entonces deambulaba por los bares, (Noche de ronda… ¡Qué triste pasa! ¡Qué triste cruza por mi balcón!) sin querer llegar a casa (Noche de ronda ¡Cómo me hiere! ¡Cómo lastima mi corazón!) por miedo a encontrar tu ausencia (Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad ¿A dónde vas?) mientras buscaba la sombra de tu sonrisa (Dime si esta noche tú te vas de ronda como ella se fue) en cada boca frívola. (Dile que la quiero, dile que me muero de tanto esperar. ¡Qué vuelva ya!). Entonces deambulaba por la noche (Que las rondas no son buenas, que hacen daño) sin contar las botellas, ignorando las horas, ensuciando las calles, recordándote siempre (Que dan penas, que se acaba por llorar).

Con la ayuda de D. Agustín Lara que también tuvo Noches de Ronda

Espera

Madrid. Julio 2014
Madrid. Julio 2014

Dudé si decirle la verdad pero… ¿Acaso es más cierta una imagen que la esperanza? Por eso me fui sin preguntarle cuánto tiempo seguiría esperando. Temía la respuesta. Ni siquiera miró el reloj. Quizá supiera que nunca llegaría pero también que mientras permaneciese allí duraría la ilusión.

Por tu cabeza

Madrid. Julio 2013
Madrid. Julio 2013

Qué pasa por mi cabeza, me preguntas pero no me escuchas cuando hablo porque estás muy ocupado con tus cosas importantes y me enfado pero callo y te preguntas qué pasa por mi cabeza. Qué pasa por tu cabeza, me pregunto pero no te escucho porque no me hablas y te quejas todo el día preocupado preguntando qué es lo que pasará por mi cabeza. En silencio nos miramos ya no sé si nos amamos, ya no sé si nos odiamos y salimos a la calle en silencio cada uno por su lado preguntando qué pasa por tu cabeza.

Septiembre

Madrid. Julio 2013
Madrid. Julio 2013

Tenía miedo al comenzar el curso; el cambio de centro, compañeros desconocidos, nuevas materias… sin embargo, no tardé en relacionarme y a las pocas semanas me había integrado por completo. Antes de las vacaciones de Navidad ya habían comenzado las fiestas con la pandilla actual y cuando no organizábamos una juerga, montábamos una partida de mus o nos liábamos de cháchara hasta las tantas. Así, casi sin darme cuenta, llegó el final de uno de los mejores cursos de mi vida. la cosa cambió al llegar el verano. Unos marcharon a la playa, otros al pueblo incluso hubo quien planeó un viaje al extranjero pero yo tuve que quedarme. Menos mal que ya estamos en septiembre y dentro de dos días termina mi calvario.