Imagen

Real

0312-2018-BR
San Martín de los Herreros (Palencia). Febrero 2018

Éramos tan felices que creíamos vivir en un sueño, ignorando las señales que nos indicaban el camino a la realidad. Éramos tan felices que caminábamos sin pisar el suelo, rechazando las señales que nos indicaban el camino por el que andar. Éramos tan felices que, ciegos a todo lo ajeno, nos topamos con la vida real y despertamos de golpe.

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Rebelde

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Julio 2014
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Julio 2014

Un ambiente, una señal. A veces, una calle, el agua, el gas… pueden seguir varias direcciones o adaptarse. Puedes ir o venir por esa calle que pertenece a un pueblo, a una ciudad; por ese agua que siempre llega al mar, por ese aire que respiras frío o cálido, húmedo o seco y que, de repente, cambia. Puedes tomar precauciones o ignorarlas; como las advertencias. Y llegar a casa húmedo y libre o sometido y seco. Como un don nadie temeroso y un camino que nadie anhela encontrar pero que siempre lleva a una carretera abierta a los viajes, a lo desconocido, al peligro, a la acción.

Rumbo

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Junio 2014
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Junio 2014

A veces pierdo el rumbo y camino sin destino. Pero no me paro: Mis pies autónomos avanzan por inercia sorteando piedras o saltando, de oca en oca, del pozo al laberinto. Y sigo; atento a las señales que, de vez en cuando, me marcan el rumbo.

Viernes

Alcalá de Henares (Madrid). Septiembre 2012

Una semana tiene ciento sesenta y ocho horas. El fin de semana sólo cuarenta y ocho. Si restamos las que se emplean en dormir, comer, traslados y otras tareas habituales, nos quedan unas veinticuatro. Si ya el domingo a medio día empezamos a desear que llegue de nuevo el viernes, renunciamos al ochenta y cinco por cien de nuestra vida; o sea, como si viviéramos quince años en vez de cien. ¿Eso es lo que quieres? ¡Allá tú! Yo no pienso renunciar a ningún minuto; aunque sea de lunes.