Camisa

 

La Villajoyosa (Alicante). Enero 2014
La Villajoyosa (Alicante). Enero 2014

Planchó la camisa con más esmero que de costumbre. Cada pliegue le recordaba un beso, cada arruga una herida. Rellenó varias veces el depósito de agua y tantas otras lo vació con deleite recordando las primeras risas, lamentando los primeros golpes. Repasó las mangas vacías de sus brazos, los botones, vacíos de su pecho, la espalda, vacía. Cuando comprobó que estaba perfecta, buscó la mejor percha y la vistió con el mismo desvelo que si cubriese su piel. Se asomó al balcón pero ignoró la llamada de la acera. De la persiana colgó el estandarte de su trabajo y salió, cerrando por fuera, por la puerta de la calle.

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Un gran día

El Campello (Alicante). Enero 2014
El Campello (Alicante). Enero 2014

“Hoy puede ser un gran día”, dijo sin mucho convencimiento, sólo por alejar el silencio. “¿Tú crees?” Le contestó ella escéptica. “No, para que fuera un gran día necesitaría tener mucho dinero”, replicó él. “Y llenar la habitación de velas y quedarnos en la cama toda la mañana”, siguió ella mientras colocaba los cacharros del desayuno en el fregadero. El silencio regresó y ellos continuaron con sus tareas cotidianas, como todas las mañanas, sin apenas mirarse a los ojos.

Velamen

Rinconada (Ávila). Noviembre 2013
Rinconada (Ávila). Noviembre 2013

De pie, sobre una vieja tabla de aglomerado, provisto de un alfanje de madera y oteando al horizonte mesetario, volví la cabeza a mis colegas antes de dar la orden: !Izad el velamen, al abordaje! El turbulento oleaje en que se habían convertido los montones de escombros sacudió la nave y rodamos por los suelos, vencidos por la prosa.

Supermán

Coslada (Madrid). Abril 2013
Coslada (Madrid). Abril 2013

Supermán vive en el barrio. Empecé a sospechar cuando lo vi salir de casa a horas intempestivas con una antigua bolsa de deporte en la mano. Sin horario fijo, solitario y reservado, pretendía no llamar la atención y, precisamente por eso, más de una vez escuché en la frutería cotillear sobre él. Meras habladurías porque nadie de la calle sabía con precisión a qué se dedicaba. Hasta que una mañana de sol lo descubrí tendiendo la capa. Pensé que se trataba de un impostor hasta que vi aparecer a Luisa, la vecina del bajo, colgando sus braguitas a secar en el mismo momento: asomó la cabeza y sus miradas se cruzaron con una pícara sonrisa cómplice. Ahora no me queda ninguna duda: Supermán vive en el barrio.

Escombros

Ruguilla (Guadalajara). Noviembre 2012

Cuando tuvieron que salir del pueblo apenas pudieron llevarse una pequeña maleta con dos mudas y un viejo abrigo. Los primeros años aún había quien les daba cuenta de la casa: el viento se ha llevado una teja, la puerta está cediendo… pero, poco a poco, todos fueron marchando y en la aldea sólo quedaron los escombros de felicidad olvidada.

Alivio

Ourense. Agosto 2012

Cuando padre murió a madre se le echaba la casa encima y se vino a vivir con nosotros. No fue fácil al principio, entre sus manías y las nuestras, pero poco a poco nos fuimos amoldando. Ahora no me imagino una mañana en el mercado sin ella y menos desde que decidió aliviar el luto.