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Cerrado

Todos los días paso por ese camino. El mismo camino que tiempo atrás tantas veces recorriera. Cuando decidí explorarlo por primera vez sentí incertidumbre y cierto temor pero terminó llevándome a un lugar donde fui feliz. Por eso volví al día siguiente y al otro hasta que una mañana lo encontré cerrado. Sin embargo seguí pasando por allí. Miraba desde afuera el sitio de mi recreo y lloraba recordando un pasado al que no podía regresar. Sabía que mirar hacia el camino clausurado me hacía daño pero no podía evitarlo. Entonces resolví que tenía dos opciones: cambiar de ruta o asumir el presente. Como me negué a que una reja decidiera por mí, terminé mirando al frente. Aun así, a veces no puedo librarme de la memoria aunque una cadena me ate a este momento.

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Puerta
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Vida Real

Puerta
Catro Marim (Portugal). Agosto 2018

De la puerta de la vida a la ventana del deseo sólo hay cinco pasos. Cinco interminables pasos que separan la realidad de los sueños, la indolencia del anhelo. Cinco pasos pesados como una losa que lapida la fantasía. Un día, mientras los demás celebraban la luz del verano, decidió romper la línea divisoria. Cerró la puerta tras de sí marchando con lo puesto por un sendero incierto; el faro de la emoción como rumbo. Sabía que no volvería.

Reciclaje

Muñez (Ávila). Octubre 2014
Muñez (Ávila). Octubre 2014

Mis abuelos desconocían el significado de la palabra. No, miento: desconocían su existencia. Tampoco sus vecinos ni los del pueblo de al lado pero allí no se tiraba nada. Las mondas de las patatas, las migas de pan y las cáscaras de la fruta, previamente troceadas, terminaban en los comederos de gallinas y cerdos. La comida que no se producía en la huerta o la granja llegaba en envases que se reutilizaban para cualquier otro uso. Cuerdas, alambres, tornillos y botones esperaban volver a ser necesitados en latas de sardinas similares a otras usadas como bebederos para los gatos o moldes para el queso. Escuchar a mi abuela datar los escasos, pero justos, objetos de la casa suponía motivo de mofa para un muchacho de ciudad porque la mayoría procedían de su boda o la de sus padres. Cerca del pueblo había un pequeño vertedero que apenas crecía porque allí sólo iban a parar las escasas cosas verdaderamente inservibles. Aquel muchacho que antes se reía de su abuela, hoy espera que las polillas terminen su trabajo antes de tirar un jersey y disfruta viendo como los cerrajeros todavía tienen poco trabajo mientras queden camas disponibles.

Frío

Madrid. Octubre 2014
Madrid. Octubre 2014

A veces tengo frío y ni todas las chaquetas del armario lo alivian. Sucede en otoño pero no siempre; el sol se esconde y se nubla la sonrisa, se congelan mis pies y me pongo triste. A veces tengo frío y busco tu calor. Pero tú eres de hielo y me congelas.

Huída

Madrid. Junio 2014
Madrid. Junio 2014

Aún no sé por qué me fui. Sonaba “Shoud I stay or should I go” y ella se acercó a la barra para pedir una cerveza. Entonces tomé la decisión aunque no encontrase motivos. El volúmen de la música dificultaba la conversación y aún así escuché sus latidos; la luz tenue y el humo dificultaban la visibilidad y aún así sorprendí a sus pupilas. Pero me fui con el eco aún reciente del último compás de los Clash. Con el beso de despedida colocó en mi mejilla una gota de decepción que yo correspondí con otras de disculpa. Quizá debiera haber resuelto la eterna duda de la canción pidiendo otra cerveza y remedando a las parejas que se enredaban en los rincones oscuros. Pero me fui y nació este blues.