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Frío

San Martín de Trevejo (Cáceres). Enero 2015

Obdulio Chaves se levantó aquella mañana como todas las mañanas. En vez de mirar al reloj se asomó a la ventana y comprobó que el sol comenzaba a asomar por la loma. No hay derecho, pensó con las lágrimas a punto de brotar y miró de soslayo a la cama vacía. Después de asearse un poco, sin prisa ni entusiasmo se vistió con la misma ropa que el día anterior había dejado sobre la silla y en la cocina se preparó un tazón de sopas de leche aguadas con llanto. Recogió todo meticulosamente y se sentó a mirar las paredes, los enseres, el suelo, la silla de enfrente vacía. Así pasaron varias horas, o minutos, quizá días y se levantó. Salió al corral y cogió algo de leña. Hacía frío.

Luna

Auñón (Guadalajara). Julio 2014
Auñón (Guadalajara). Julio 2014

Sin levantarse de la silla de anea tomó las tenazas, las acercó a la lumbre y cogió una brasa. Retiró la ceniza con un ligero soplido y la acercó a la boca para encender de nuevo la colilla de picadura. Con la misma calma devolvió la brasa a su lugar y aspiró el tabaco. Mis ojos seguían silenciosos sus movimientos rituales. No me creo que el hombre haya llegado a la luna, dijo. Pero, ¡abuelo! repliqué sin poder argumentar en contra. Es imposible, insistió, no se puede salir de la tierra. Mientras, la abuela trajinaba en la cocina, también ritual y sin prisa, se acercó a la alacena y me llamó: anda, ven a por la merienda. Tomé la rebanada de pan con aceite y salí a la calle a mirar el cielo.

Cables

Salvatierra de Santiago (Cáceres). Diciembre 2013
Salvatierra de Santiago (Cáceres). Diciembre 2013

A través de los cables se evaporaron las palabras, se fundieron las respiraciones y sincronizaron los gemidos. Ardía el receptor mientras los dedos abrazaban imágenes radioeléctricas. Encendieron las farolas, la noche se llenó de estrellas y el silencio envolvió dos camas deshabitadas. 

Reciclaje

Rinconada (Ávila). Noviembre 2013
Rinconada (Ávila). Noviembre 2013

Un pequeño vado junto al lecho de un regato hacía las veces de basurero. Nunca lo conocí lleno. Se comía casi siempre de lo que se producía y, si había que comprar algo, se iba al comercio con el envase correspondiente. Las sobras se separaban según tamaño y variedad para los cerdos, para las gallinas o para el huerto. Las latas vacías tenían varias utilidades según su tamaño y forma: comederos para los gatos, moldes para queso o flan, vaso para el pozo o incluso protectores contra la humedad de los postes de los prados. Si alguna vez, de la capital, llegaba una bolsa de plástico, se guardaba como bien preciado en un cajón a la espera de encontrarle utilidad. Los periódicos viejos suponían otro tesoro por sus infinitas utilidades; más aún que las latas. Como los muebles los había hecho un carpintero con los árboles más robustos del soto el año que se casaron los padres , también prometían durar por muchos años y si alguna tabla se rompía, se reparaba. Así es que, sin haber oído jamás la palabra reciclaje, en aquel pueblo jamás se llenó el basurero.

Batalla

Villoslada de Cameros (La Rioja). Septiembre 2013
Villoslada de Cameros (La Rioja). Septiembre 2013

En un campo sin posiciones libramos un combate de besos. Tras un primer lance a la defensiva maniobraste hasta adquirir posiciones y ante los argumentos de tu piel me replegué en el contraataque. Tus pechos en batería hacían frente a la explosión de mi sexo y entre tus piernas rendido finalizamos la pelea en tablas. A la mañana siguiente ondeamos la bandera victoriosos mientras ejércitos de geranios, petunias y claveles desfilaban a nuestros pies.

Familia

Majaelrrayo (Guadalajara). Marzo 2013
Majaelrrayo (Guadalajara). Marzo 2013

Aquellos días en el campamento, Fran lo estaba pasando muy mal. El resto de niños no toleraba que fuera tan bueno y siempre le tiraban piedras. Un día vio que alguien se acercaba y gritaba su nombre. Era su padre que venía a buscarlo. Fran se puso muy contento: al fin vería a su familia.

Texto escrito por Candela Castro. 8 años.