Caseta
Imagen

Viento

Caseta
Faro (Portugal). Agosto 2018

El viento se encargó de secar la ropa. La ropa que cubrió tu cuerpo antes del amor. El amor que nos regalamos en medio del mar. El mar que nos acogió antes que tu casa. Tu casa de ventanas abiertas. Ventanas por las que entró el viento y se llevó el amor antes de secar la ropa, camino del mar.

Anuncios
Imagen

Reina

Alfaz del Pi (Alicante). Marzo 2015

En el instituto no me atrevía ni a dirigirle la palabra. No tanto porque fuese la más guapa, que lo era, sino por ese aire de misterio y dignidad que la envolvía como un aura. A mí me gustaba. Sí, ya sé; también a Romero y a García y a Morales y a Mayoral y a… pero a mí me gustaba de verdad. Me enfadaban las ordinarieces que le referían cuando nos reuníamos los chicotes en el patio. Yo quería construir un castillo para la reina de la clase pero ni siquiera la hablaba. De no sonreírme ella aquella tarde, quizá aún hoy seguiría soñando. Pero me miró y me sonrió y me guiñó un ojo y hablamos y nos besamos… y hoy construyo castillos de arena junto a la orilla para los reyes de la casa mientras ella, destronada, me mira sin dirigirme la palabra.

Imagen

Azul

Altea (Alicante). Marzo de 2015

“Durante el último trimestre tuvimos un crecimiento del 43 % con una cifra total de ventas muy superior a lo previsto. Como el próximo año se espera que continúe la progresión, llegaremos a alcanzar un valor sobresaliente. Pero para eso, han de cumplirse los compromisos establecidos y renovar el nivel de exigencia…”. Las palabras del director general aún resonaban en su cabeza igual que las escuchó por última vez en la sala de reuniones cuando cerró la puerta tras de sí. Mientras, buscaba en el horizonte el tono exacto de azul.

Imagen

Sesenta y cuatro

Valencia. Diciembre 2014

¿Te acuerdas cuando cantábamos la canción medio en broma? “cuando envejezca y pierda mi cabello… ¡aún quedan muchos años!” pero poco después empecé a quedarme calvo. Más de una madrugada me estuviste esperando y alguna que otra me cerraste la puerta para castigarme. Con algo de esfuerzo y tu voluntad ahorradora conseguimos aquella casita en la que tú tejías al caer las tardes de invierno mientras yo cuidaba el jardín; sí, sí, justo como decía la canción, con los nietos correteando. ¡Quién nos iba a decir que aquellas estrofas de las que casi nos burlábamos serían nuestra biografía! Y ahora aquí estamos, “dando un paseo el domingo por la mañana”, a punto de llegar a los sesenta y cuatro ¿Todavía me necesitas?

De fondo: “When I’m sixty four”, de Lennon y McCartney

Para siempre

Biarritz (Francia). Agosto 2014
Biarritz (Francia). Agosto 2014

Llegué antes de tiempo. Los empleados del juzgado se afanaban en sus quehaceres intentando reducir las montañas de papeles acumulados por todos los rincones. Mientras esperaba jugué a averiguar en cual de ellas reposarían los nuestros. No entraba luz natural por ninguna ventana y el imperceptible parpadeo de los fluorescentes me aturdía. Eso… y la espera. Para serenarme comencé a imaginar las historias ocultas tras cada expediente pero sólo lograba recordar aquella mañana en la playa cuando ella me preguntó: “¿Me querrás siempre?”. Entonces entró airosa del brazo de su abogado, oculta la mirada tras las gafas y preguntando a toda la oficina con la barbilla levantada. Contesté en silencio.

Gris

Contis les bains (Francia). Agosto 2014
Contis les bains (Francia). Agosto 2014

La piscina del barrio no es el océano y en sus orillas no resuena la brisa que tostaba tu piel sino los niños endemoniados revelándose contra sus padres. De aquellos días junto al mar sólo nos queda la arena pegada entre las páginas del libro que leíamos al sol, manchas imborrables de moreno escamado y el recuerdo de la felicidad archivado en las sonrisas de las viejas fotografías. Hoy no ondea tu toalla en aquella playa y la bicicleta que acariciaba tus nalgas cuando el vestido se aireaba con el pedaleo se oxida con el salitre. Mientras, apuro el sol junto a una ribera alicatada antes de que el cemento y el otoño nos ocupen para volvernos cada día un poco más grises.

He sío

Benidorm (Alicante). Enero 2014
Benidorm (Alicante). Enero 2014

¡Con lo que yo he sío! ¡Bah! Me tenías que haber visto! Ejque no se me escapaba una… En cuanto las veía venir, date, ahí estaba yo: pumba, pumba, pumba, hasta que, claro, caía. ¡Bah! ¡Qué tiempos! Y luego las tenía to el día, qué si Antoñito por aquí, qué si Antoñito por allá… chico, no había manera de quitármelas de encima. Claro, que… ¡menudo era el Antoñito! Hasta que me cazaron. Y ahora, ya ves, ahí, con la parienta to el día: Qué si “dónde vas, Antonio”, “Antonio qué te pierdes”, “¡Antonio, deja ya de mirar!”, “Antonio, acércate a hacerme unos mandaos…” Y yo, ¿Qué voy a hacer? Sí, cariño, sí, mi amor, lo que tú digas… ¡Con lo que yo he sío!