Charla

Port Lligat (Girona). Julio 2011

Los turistas invaden la recoleta cala que el artista escogió para crear, intentando contagiarse del aire que respiró para añadir así un toque de genialidad a sus vidas; ignoran que el paisaje musa pierde efecto cuando aparece en las guías. Sin embargo, tres pasos más allá del bullicio, la vida continúa entre los ecos de la multitud y, si olvidas por un momento las visitas obligadas, aún puedes  encontrar un rincón para charlar sin prisa y empezar a conocer el lugar.

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Atada

Tapia de Casariego (Asturias). Agosto 2010

No estoy bien. Desearía escapar, dejar atrás todo y huir a cualquier parte. Sé que debería. Sé que podría. Sola, hacia delante, sin volver la mirada. Pero me siento atada: un hilo fino me sujeta tan fuerte que no puedo dar un paso. Y mientras, se suceden los días idénticos de angustia imaginando un horizonte que ni siquiera alcanzo a ver.

Insaciable

Bermeo (Vizcaya). Agosto 2010

Incluso antes de que saliera el sol, cada mañana volvía a nacer. No recordaba nada de la noche anterior. Abría los ojos con pereza e, igual que un ternero recién parido, se ponía en pie torpemente para descubrir el mundo otro día más. Aquella tarde sobrevino galerna. Impotentes desde la orilla, quienes le vieron marchar contemplaron al cielo ennegrecer como el carbón y al mar hambriento engullír su barca cuando faltaba poco para que ganase el puerto. A partir de ese momento no pudieron moverse y, convertidos en bronce, aún le buscan en ese mar insaciable.

Abuelo

Pasaia (Guipuzcoa). Agosto 2010

Mi abuelo no me enseñó a pescar pero me enseñó a vivir. Aunque su única educación consistió en cuidar ovejas desde niño, repetía con frecuencia frases aparentemente sencillas pero cargadas de filosofía que aún hoy me ayudan. Sus nietos escuchábamos atentamente las historias de aquel sabio sin estudios y nos reíamos de sus frecuentes errores gramaticales pero todavía, cuando nos reunimos, las recordamos con cariño. Puede que al leer este texto alguno lo tilde de nostálgico, cursi o cualquier otro adjetivo que no se me ocurre pero como decía mi abuelo, “mientras me llamen para comer, que me llamen como quieran”.

Olvido

Fuerteventura (Canarias). Diciembre 2009

Los voraces promotores inmobiliarios olvidaron un trocito de costa escondido. Como una boca desdentada, la hilera de casas de pescadores que se asoman a la playa, muestran huecos que jamás se construyeron. Ahí descansan de su faena las barcas de madera. El agua cosquillea a los guijarros de la orilla que responden con risistas nerviosas. La brisa susurra en las ventanas y, junto a una taberna sin clientes, seca el pescado recién cogido.