Imagen

Pañuelo

Arganda (Madrid). Marzo, 2015

Refrescaba al salir de casa y te volviste para coger un pañuelo. Caminamos. Charlamos. Caminamos. Nos miramos a los ojos. Nos sentamos sobre una isla de hierba en un claro del bosque y, sin dejar de mirarnos a los ojos, juguetearon las manos. Un golpe de viento se llevó entonces tu pañuelo pero ya no tenías frío.

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Cosas

Soustons (Francia). Agosto 2014
Soustons (Francia). Agosto 2014

¡Qué cosas tiene la vida! Cosas feas, cosas para olvidar, cosas inútiles, cosas tristes, cosas desagradables, cosas molestas, cosas amenas, cosas odiosas, cosas prohibidas, cosas sin sentido, cosas costosas, cosas perdidas, cosas ocultas, cosas privadas, cosas obvias, cosas inventadas, cosas olvidadas, cosas imaginadas, cosas públicas, cosas visibles, cosas mágicas, cosas encontradas, cosas recuperadas, cosas únicas, cosas consentidas, cosas gratis, cosas fascinantes, cosas simpáticas, cosas que cautivan, cosas que liberan, cosas alegres, cosas importantes, cosas interesantes, cosas que recordar, cosas bonitas, cosas bonitas, cosas bonitas…

Retuvo

Rivas-Vaciamadrid (Madrid).  Abril 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2013

¡Con lo que yo he sido! ¡Qué todos se volvían a mirarme! ¡Qué causaba admiración por mi porte y elegancia! ¡Si me hubieras conocido entonces! Y ahora… ya ves, una piltrafa. El tiempo se ha ensañado conmigo y parece que me ha castigado por mi arrogancia de entonces. Cualquier brote insignificante, aunque sea de un hierbajo, llama más la atención que mis ramas secas. Sin embargo… mira mi sombra… sigue refrescando; mejor que la de muchos. Y, bien pensado, este color no me sienta nada mal. Sólo tienes que echar un vistazo alrededor: el que tuvo, retuvo…

Hojas

Pelegrina (Guadalajara). Diciembre 2012
Pelegrina (Guadalajara). Diciembre 2012

Cuando te vi subir al tren arrastrando la maleta aun no sabía que te echaría de menos. Pero al volver a casa y abrir la puerta encontré a la noche instalada, los relojes dormidos y el silencio gritando. Ni siquiera llegué al salón: me di media vuelta y me senté a contar las hojas perdidas de un árbol ralo mientras esperaba tu regreso.

Otoño

Ocentejo (Guadalajara). Noviembre 2012

Creo que el espejo me engaña. Todas las mañanas, cuando me lavo la cara, me devuelve la imagen de la misma persona: alguien a quien creo conocer desde hace años y cuyo rostro apenas cambia de un día para otro. Sin embargo, el otro día me enseñaron a esa misma persona capturada por una lente y poco se parecía a la del espejo. El paso del tiempo había dibujado en su cara un paisaje otoñal de ramas despobladas, hojas decoloradas y desnudas cortezas rugosas. Había, sin embargo, un detalle que me convenció de que se trataba del mismo ser: la mirada que, como un camino, seguía apuntando al horizonte.

Vapor

Ruguilla (Guadalajara). Noviembre 2012

Mi abuelo me contaba que desde lo alto del campanario, los días despejados, podía verse casi hasta la capital pero que, incluso los días más nubosos, las cercanas montañas recortaban el cielo para enmarcar el pueblo. También me contaba que no tenían tele y que por las noches conversaban al calor de la lumbre iluminados por un candil; que había una bombilla en la casa del alcalde y otra en la plaza del pueblo. Después llegó el progreso y las calles se cubrieron de cables que, como guirnaldas, cruzaban de un lado a otro. Hoy todas las casas tienen antenas y calefacción pero en el horizonte las protagonistas no son las montañas sino dos enormes chimeneas que constantemente escupen, dicen, vapor de agua.

Dudas

Ocentejo (Guadalajara). Noviembre 2012

Al amanecer la niebla subía desde el río, cubría el valle y trepaba por la ladera hasta ocultar el camino. Los bordes de la carretera, como cráter de volcán hirviendo, parecían ocultar un pozo sin fondo. Avanzar, con el rumbo difuso, requería más fe que confianza. La humedad calaba los huesos y los pensamientos. Con el transcurrir de las horas los rayos de sol abrieron brechas en la mañana algodonada y las nubes se despejaron, las dudas no.