Comerte

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2013

Primero con la vista: de arriba abajo pero sin prisa, disfrutando con cada porción e imaginando el tacto en la lengua. Después con las yemas de los dedos y cerrando los ojos para sentir mejor como tu calor va pasando a mi cuerpo como por ósmosis. Sin abrir los ojos, acercar mi enorme nariz para llenarla de ese aroma que emanas, me enloquece y distrae de todo lo demás. Y cuando el apetito me pida a gritos que te devore, esperar unos segundos más para escuchar el pálpito de tu corazón, tu respiración entrecortada, tus gemidos y entonces, sólo entonces, comenzar a comerte… devorarte.

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Clama al cielo

Paracuellos del Jarama (Madrid). Febrero 2012

En la cafetería de un polígono industrial dos hombres trajeados discutían sobre el precio de los trabajadores mientras éstos terminaban su faena en una nave cercana. Tras una ojeada a la portada de un periódico conservador que descansaba sobre el mostrador, un comentario jocoso sirvió para cambiar el rumbo de la conversación: –¿Dónde vas a comer hoy?En un restaurante que me han dicho que sirven el mejor cocido de toda la ciudad; por lo visto se ha puesto de moda. Silencioso, seguí leyendo los titulares de otro periódico mientras apuraba un café: “Más de siete mil muertos en la última guerra de Oriente medio…”

Piel

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Junio 2011

Como tu piel es la piel de mis tambores. Como ellos, tiemblas cuando te acaricio y vibras con mis dedos. Si un día, torpe de mí, no encuentro el golpe preciso, aquel en que se produce el sonido más bello, los tambores atruenan como tormenta y tu gesto se tuerce con el mimo erróneo. Mas cuando mis palmas se confunden con los aros y la muñeca ejerce la fuerza exacta sobre la luna tensa de pergamino, tus gemidos llenan mis oídos de música celeste.

Hondo

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Noviembre 2010

La guitarra se abrió camino entre el negro de la escena y el silencio de la sala para llegar directa al pecho. Con las puertas de los sentidos de par en par, la voz entró hasta las tripas y del estómago brotaron perlas emocionadas que nublaron el espectáculo.

Traducción

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Junio 2010

A veces no entiendo tus palabras. Por más atención que preste sólo escucho un idioma extraño e indescifrable. Entonces, mis oídos se cierran y sólo entiendo a mis ojos que, cuando se cruzan con los tuyos, vuelven inútiles los diccionarios.

Acorde

Madrid. Enero 2010

Un acorde mayor me pilló desprevenido, me tomó por los pies y me elevó cuatro palmos del suelo. Cuando me quise dar cuenta bailaba descontrolado por las alturas de la habitación. Temí caer de golpe cuando terminase el sonido pero se había apoderado de mí hasta tal punto que el efecto duró varias horas.