Reloj

Madrid. Octubre 2014
Madrid. Octubre 2014

A diario no necesito consultar el reloj. Sé que voy a tiempo cuando, al salir de casa, me cruzo con el del siete paseando al perro. Los niños del tercero juguetean alrededor del coche mientras la madre, desquiciada, intenta meterlos dentro para llevarlos al colegio. El barrendero ya ha llegado a la esquina con la calle principal y el camión de reparto diario se detiene, apurando frenos, frente a la panadería. Si voy demasiado pronto, aún no has salido a limpiar el balcón. Entonces me detengo, disimulando consultar el teléfono y espero hasta que apareces. Me deleito unos segundos contemplándote y sigo, feliz, rumbo al trabajo.

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Trapos

Madrid. Marzo 2014
Madrid. Marzo 2014

Trapos de colores fabricados en China ondean sobre la azotea del hotel Nacional -recientemente reformado por trabajadores, fundamentalmente rumanos y mantenido por personal centro europeo o sudamericano- es frecuentado por norteamericanos, japoneses o franceses que visitan la capital de España. Al fondo, un cielo azul sin franjas ni nacionalidad. Tras las ventanas, personas que habitualmente hablan las lenguas habituales en sus lugares de nacimiento, se aman, regañan, descansan, despiertan, dialogan intentando encontrar un idioma común para entenderse. Mientras, a veces no tan lejos de aquí, miles de personas discuten, pelean e incluso mueren pretendiendo defender los colores de otros trapos también fabricados en China o en Indonesia y que ondean sobre un cielo sin franjas por el que los pájaros vuelan libres.

Mientras escribía, pensaba en Disneylandia.

Sustantivo

Madrid. Julio 2013
Madrid. Julio 2013

Tropecé con un verbo. No me gustó y le busqué complementos que lo embellecieran: “el aburrimiento”, “la avaricia”, “la desidia”, “la ignorancia”… lo cierto es que encontré bastantes que le sentaban de maravilla pero por más que lo adornara seguía sin gustarme así que me paré un rato a mirar alrededor y el verbo se convirtió en sustantivo al que cualquier apéndice le sentaba de maravilla: “de perejil”, “de romero”, “de olmo”… y como me gusta que las cosas suenen bien, así, a salto de mata, decidí cambiar el sentido del término.

Jersey

Madrid. Enero 2013
Madrid. Enero 2013

Después de levantarme salgo a dar un paseo. Hago un poco de compra y me tomo un café con churros en el bar de la esquina. Allí me llaman por mi nombre. Al principio no me gustaba que le pusieran “señora” delante pero ya me he acostumbrado y hasta me hace gracia. Nunca tengo ganas de cocinar para mí sola pero me obligo y después me traspongo un rato en el sofá. Cuando me espabilo me pongo a coser aunque no sé para qué: ya tienen bufandas todos los nietos y a mi nuera no le gustan las puntillas para las toallas aunque lo disimule. Creo que voy a empezar un jersey para el pequeño.

Corbata

Madrid. Enero 2013
Madrid. Enero 2013

En mi pueblo cuidaba ovejas. Lluvia, sol, frío, nieve… daba igual; el ganado no entiende de excusas y la piel se curte con las inclemencias. Las montañas dominaban el paisaje y alzando la vista encontrabas praderas siempre verdes y árboles frondosos. Cuando al caer la tarde regresaba, no faltaba una conversación intrascendente o filosófica -aunque nadie en la aldea tenía estudios- y así el tiempo pasaba despacio, sin más sobresaltos que una oveja enferma o el esporádico ataque del lobo. Aquí, con calefacción y aire acondicionado, el bosque se esconde tras el hormigón y la gente desconfía cuando sonríes. El tiempo pasa despacio sin clientes y el lobo me obliga a llevar corbata.

Distancia

Madrid. Enero 2013
Madrid. Enero 2013

Desconozco la distancia real entre la estación y la habitación del hotel pero a mí me pareció infinita. Tras abrirme paso entre el tumulto al bajar del tren, la ciudad me intimidó con sus ojos enormes e inquisitivos; incluso cruzar la plaza de la terminal me asustaba. Los habitantes, como autómatas, circulaban rumbo a sus quehaceres mientras yo aseguraba cada paso antes de dar el siguiente oteando azoteas y esquinas. Tuve que parar en un café a tomar aliento. Fue allí, entre el bullicio de peticiones, loza entrechocada y resoplidos de cafetera donde mi nuevo hogar comenzó a sonreírme.

Previsión

Madrid. Enero 2013
Madrid. Enero 2013

Habíamos planificado el viaje durante meses, estudiado cada monumento, cada calle, cada tasca. Al salir del céntrico hotel iniciamos la ruta prevista dispuestos a no pasar por alto ningún rincón y reconocer en tres dimensiones todas las paredes de las fotos. Pero al comenzar el recorrido nos dimos cuenta de que la ciudad de los  libros difería de la que pisábamos. Piedras muertas y rostros invisibles nos rodeaban mientras nos afanábamos buscando en los papeles la ciudad soñada.