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Botas

Bagshot (Reino Unido). Febrero 2018

Afuera llovía y los caminos se derramaban sobre las cunetas esperando en vano nuestras pisadas. Afuera llovía y el agua formaba una cortina que emborronaba los álamos que escoltaban el camino que no anduvimos. Afuera llovía y las gotas golpeaban contra las ventanas reclamando nuestros pies para jugar con los charcos. Dentro me amabas, el cristal se empañaba y las botas se morían de aburrimiento en un rincón.

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Real

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San Martín de los Herreros (Palencia). Febrero 2018

Éramos tan felices que creíamos vivir en un sueño, ignorando las señales que nos indicaban el camino a la realidad. Éramos tan felices que caminábamos sin pisar el suelo, rechazando las señales que nos indicaban el camino por el que andar. Éramos tan felices que, ciegos a todo lo ajeno, nos topamos con la vida real y despertamos de golpe.

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Helado

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Cervera de Pisuerga (Palencia). Febrero 2018

La noche se cerró como el castillo en que convertimos el dormitorio: el viento golpeaba las ventanas marcando el compás de nuestros lances; fuera los copos salteaban el cielo, dentro las caricias pimentaban tu piel. En la calle el mercurio se precipitó termómetro abajo mientras nuestros cuerpos se fundían.

A la noche negra siguió una mañana blanca. Un manto de nieve cubría las calles como tu cuerpo se había cubierto de besos y el sol irisaba el hielo como las sábanas habían brillado con tu  mirada. Feliz y hambrienta, me pediste salir a desayunar y caminamos cogidos del brazo. Danzamos sobre los carámbanos hasta que encontraste un tentempié: “Quiero un helado –dijiste– estoy ardiendo“.

Juego de Petanca
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Petanca

Juego de Petanca
Mejorada del Campo (Madrid). Enero 2018

Cuando murió Socorro, todos convinieron que lo mejor sería que Anselmo viniera a la capital para alternar la residencia entre las casas de los hijos. “Mira, Papá -le dijeron- si hasta tienes un parque al lado para pasear, como el camino del huerto”. Anselmo asentía callado mientras pensaba que ni el verde, ni el aire, ni el silencio, podían compararse. Al cabo de unas semanas ya conocía a otros exiliados rurales como él con quienes tomaba el sol mientras compartía anécdotas de tiempos mejores. Incluso se aficionó a la petanca y muchas mañanas hacía tiempo hasta la hora de comer lanzando las bolas al aire junto a sus amigos. Un día Cipriano no se presentó. Tampoco al siguiente ni al otro. La pandilla recogió la bolsa de juego y se sentaron a mirar al suelo en silencio. Tras abrazarse, se retiraron cada uno a la casa que le tocaba. Entonces Anselmo se sentó en el sofá y encendió la tele.

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Frío

San Martín de Trevejo (Cáceres). Enero 2015

Obdulio Chaves se levantó aquella mañana como todas las mañanas. En vez de mirar al reloj se asomó a la ventana y comprobó que el sol comenzaba a asomar por la loma. No hay derecho, pensó con las lágrimas a punto de brotar y miró de soslayo a la cama vacía. Después de asearse un poco, sin prisa ni entusiasmo se vistió con la misma ropa que el día anterior había dejado sobre la silla y en la cocina se preparó un tazón de sopas de leche aguadas con llanto. Recogió todo meticulosamente y se sentó a mirar las paredes, los enseres, el suelo, la silla de enfrente vacía. Así pasaron varias horas, o minutos, quizá días y se levantó. Salió al corral y cogió algo de leña. Hacía frío.

Paraguas

Madrid. Noviembre 2014
Madrid. Noviembre 2014

Una vez tuve un paraguas. Amaneció nublado y mi madre se empeñó en que no fuera desprotegido: “que luego te pones malo”. Al salir de clase llovía a cántaros y Maricarmen esperaba en el patio, bajo un alero, mirando al cielo inquieta. Me ofrecí a llevarla y aceptó. Antes nunca habíamos hablado; aquel era su primer año en el colegio y apenas hacía un mes que había comenzado el curso. Bajo el techo de nailon comenzamos a conocernos mientras arrimaba su cuerpo al mío para evitar mojarse. El agua que resbalaba por las varillas formaba una cortina que nos aislaba del mundo. En aquel hogar me sentí feliz. “Ya no llueve”, me dijo de repente cerca de su portal. Cerré el paraguas y lo olvidé en el suelo mientras nos despedíamos. Supongo que mi madre recriminó mi olvido pero también olvidé la reprimenda para conservar el momento en que nuestras manos se rozaron para sujetar mejor la sombrilla. Maricarmen salió del colegio al año siguiente y yo nunca he vuelto a llevar paraguas.

Paseo

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Diciembre 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Diciembre 2013

– ¡Hombre, Paco! ¿Tú por aquí?

– Sí, vengo de una sesión de Networking interactivo en la que hemos desarrollado un bussines plan que maximice las posibilidades de éxito del neuromarketing tras aplicar el Lean Startup en la nueva línea de negocio on-line y así, de paso, implementar la internacionalización usando el low-cost atractivo para monetizar las nuevas Web y rentabilizar por tanto las redes sociales de cara a la próxima actualización a empresa 3.0 adaptada a los dispositivos móviles basados en el link building, el big data y el cloud computing.

– ¡Ah! Yo vengo de dar un paseo por el campo. Está precioso en esta época del año.