Espera

Madrid. Julio 2014
Madrid. Julio 2014

Dudé si decirle la verdad pero… ¿Acaso es más cierta una imagen que la esperanza? Por eso me fui sin preguntarle cuánto tiempo seguiría esperando. Temía la respuesta. Ni siquiera miró el reloj. Quizá supiera que nunca llegaría pero también que mientras permaneciese allí duraría la ilusión.

Anuncios

Asomo

Morata de Tajuña (Madrid). Diciembre 2013
Morata de Tajuña (Madrid). Diciembre 2013

Ignoraba los paisajes, el cansancio y hasta el viento en contra. Ignoraba el camino, el destino y los desniveles. Hacía frío, eso lo recuerdo porque el aire me traía tu aroma. También recuerdo la piedra con la que casi tropiezo por volver la vista para mirarte sonreír. Y tu carcajada por mi torpeza. Y el centelleo de tus ojos. Desalojaron las calles para abrirnos paso y los balcones, conmovidos con la emoción, abrieron sus rejas para que las flores se asomaran.

Sin prisa

Salvatierra de Santiago (Cáceres). Diciembre 2013
Salvatierra de Santiago (Cáceres). Diciembre 2013

 

Tanto llanto, tanta angustia, tanto dolor, tanto daño, tanta rabia, tanta desolación. Tantos desvelos, tantas dudas sin solución, tanto lío, tantos motivos de preocupación. Si pasa el problema como pasa el momento y se va el instante como termina el cuento y finaliza el recelo de uno como de ciento y borra el disgusto como el sentimiento. Para acabar en el suelo o llevado por la brisa donde el disgusto no acude, ni siquiera la risa, a resolver tus temores o elogiar tu camisa; abonando pastos para siempre, ya sin prisa.

Batalla

Villoslada de Cameros (La Rioja). Septiembre 2013
Villoslada de Cameros (La Rioja). Septiembre 2013

En un campo sin posiciones libramos un combate de besos. Tras un primer lance a la defensiva maniobraste hasta adquirir posiciones y ante los argumentos de tu piel me replegué en el contraataque. Tus pechos en batería hacían frente a la explosión de mi sexo y entre tus piernas rendido finalizamos la pelea en tablas. A la mañana siguiente ondeamos la bandera victoriosos mientras ejércitos de geranios, petunias y claveles desfilaban a nuestros pies.

Marchito

_5DL6939

Hace años hubiera suplicado que te quedaras. Puede incluso que me pusiera de rodillas, te persiguiera por las esquinas o llenara tu teléfono de mensajes pidiendo que volvieras. Hoy no. He aprendido la brevedad del tiempo feliz, la caducidad de la belleza y que todo lo que nace comienza su camino hacia la muerte. Por eso no lloraré aunque entristezca, sólo reviviré la dicha pasada para sonreír y aguardaré, mientras contemplo caer los pétalos marchitos, que afloren brotes nuevos para decorar mis días.

Si vienes

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2013

Nievan pétalos de cereza y manzana: año de bienes, si vienes. Tienden los frutales una alfombra de copos sobre el asfalto para tus pies que indique el camino hacia mi corazón alegre, si vienes, y derrita la nieve del invierno sin ti. Cuando el viento borre los renglones que dibujaron las flores, zarzillos de oro y carmesí colgarán de las ramas que prenderé de tu boca para endulzarte, paloma, si vienes, por fin, a mí.

Veloz

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2013

A Javier, su mujer lo dejó hace tres años por un viajante de droguería. Para ayudar a superar el periodo depresivo, Javier se aficionó al deporte y comenzó a montar en bicicleta todas las tardes a la misma hora. Gracias a los pedales olvidó a su pareja pero, treinta y seis meses después, seguía solo. El marido de Marisa se marchó con la camarera del bar donde desayunaba todas las mañanas con los compañeros del trabajo. Marisa, que nunca antes se había calzado unas zapatillas de deporte, se aficionó a patear el parque todas las mañanas embutida en vistosa lycra que le marcaba su cuerpo, cada día mejor modelado. Una mañana primaveral que Javier no tenía trabajo decidió cambiar la hora de pedaleo y salió de su casa disfrazado de ciclista. Ese mismo día, Marisa adelantó su hora de entrenamiento para estrenar conjunto a juego con el día reluciente. La casualidad quiso que Javier y Marisa, abandonados por sus respectivos, sin que hubieran encontrado hasta entonces nadie afín, coincidieran en un parque con olor a miel, ejercitando su deporte favorito. Nadie dudaría que aquellas dos personas solas, unidas por sendos abandonos, la afición a liberar endorfinas y la ropa de colorines, se habrían entendido perfectamente. En aquel momento, la aplicación para el móvil de última generación que se habían descargado para dirigir su entrenamiento les dijo que se encontraban en el punto más veloz de la ruta. Por eso, aquella mañana, Javier y Marisa batieron sus respectivos récords pero nunca llegaron a verse.