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El calcetín

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2018

Como los asesinos, regresé al lugar de los hechos. A la luz del día, y sin los cristales del coche empañados de por medio, el bosque se veía diferente. En vez de tus gemidos y mis latidos acompasados se escuchaban las melodías arrítmicas de los pájaros. No me deslumbraba tu mirada ardiente sino los rayos del sol recordándome que estaba despierto. Parecía tan distinto el rincón que llegué a dudar si se trataba del mismo; dudé incluso de mi memoria y de confundir realidad con deseo. Entonces, un cuco me llamó y lo busqué entre las ramas. Juguetón, se había escondido, pero en lo alto del árbol encontré la prueba que necesitaba: aquel calcetín que perdimos en el fragor de la batalla.

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