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Cerrado

Todos los días paso por ese camino. El mismo camino que tiempo atrás tantas veces recorriera. Cuando decidí explorarlo por primera vez sentí incertidumbre y cierto temor pero terminó llevándome a un lugar donde fui feliz. Por eso volví al día siguiente y al otro hasta que una mañana lo encontré cerrado. Sin embargo seguí pasando por allí. Miraba desde afuera el sitio de mi recreo y lloraba recordando un pasado al que no podía regresar. Sabía que mirar hacia el camino clausurado me hacía daño pero no podía evitarlo. Entonces resolví que tenía dos opciones: cambiar de ruta o asumir el presente. Como me negué a que una reja decidiera por mí, terminé mirando al frente. Aun así, a veces no puedo librarme de la memoria aunque una cadena me ate a este momento.

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Seguridad

El Campello (Alicante). Enero 2014
El Campello (Alicante). Enero 2014

Como no me gustan las cadenas ni las rejas prefiero vivir expuesto a los robos que sometido a mi propia cárcel. Claro que… así me va. Por no tomar las debidas precauciones, esta mañana encontré que tres macetas de plástico compradas en un gran almacén de decoración por menos de un euro cada una y adornadas con plantas procedentes de esquejes habían “volado” de mi puerta. Espero que el ladrón las cuide y su contemplación le enriquezca o que le remuerda la conciencia cada vez que las vea, allá él o ella. Mientras, mi puerta está un poco más triste que de costumbre pero no lamento la pérdida material sino la aparición del miedo porque ahora temo que desaparezca el felpudo y me asomo cada media hora a comprobar que sigue en su sitio. Hoy entiendo un poco mejor a quienes se empeñan en extremar las medidas de seguridad.

Cadena

Rivas-Vaciamadrid (Madrid).   Mayo 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Mayo 2013

“Le soltaron algo más a la cadena y yo dije: ¡Me dieron la libertad! La cadena es siempre igual: eslabón que a mí me sueltan, a otro se lo apretarán” 

Extracto de “Cadenas” de Eduardo Álvarez y Ángel Corpa