Gris

Contis les bains (Francia). Agosto 2014
Contis les bains (Francia). Agosto 2014

La piscina del barrio no es el océano y en sus orillas no resuena la brisa que tostaba tu piel sino los niños endemoniados revelándose contra sus padres. De aquellos días junto al mar sólo nos queda la arena pegada entre las páginas del libro que leíamos al sol, manchas imborrables de moreno escamado y el recuerdo de la felicidad archivado en las sonrisas de las viejas fotografías. Hoy no ondea tu toalla en aquella playa y la bicicleta que acariciaba tus nalgas cuando el vestido se aireaba con el pedaleo se oxida con el salitre. Mientras, apuro el sol junto a una ribera alicatada antes de que el cemento y el otoño nos ocupen para volvernos cada día un poco más grises.

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Ronda

Malasaña
Madrid. Julio 2014

Entonces deambulaba por los bares, (Noche de ronda… ¡Qué triste pasa! ¡Qué triste cruza por mi balcón!) sin querer llegar a casa (Noche de ronda ¡Cómo me hiere! ¡Cómo lastima mi corazón!) por miedo a encontrar tu ausencia (Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad ¿A dónde vas?) mientras buscaba la sombra de tu sonrisa (Dime si esta noche tú te vas de ronda como ella se fue) en cada boca frívola. (Dile que la quiero, dile que me muero de tanto esperar. ¡Qué vuelva ya!). Entonces deambulaba por la noche (Que las rondas no son buenas, que hacen daño) sin contar las botellas, ignorando las horas, ensuciando las calles, recordándote siempre (Que dan penas, que se acaba por llorar).

Con la ayuda de D. Agustín Lara que también tuvo Noches de Ronda

Excusas

Mejorada del Campo (Madrid). Diciembre 2013
Mejorada del Campo (Madrid). Diciembre 2013

Sé que no sirve de disculpa pero ni un solo día me olvidé de ti aunque te abandonara. Demasiadas urgencias, muchos trastos, siempre las prisas… excusas. Lo cierto es que el polvo del descuido se acumuló sobre las palabras abandonadas hasta ocultar tu lustre pasado. Pero ni un sólo día me olvidé de ti. Por eso regreso e intentaré cuidarte como te mereces para que, a pesar de los años, sigas acompañándome como el primer día.

Asomo

Morata de Tajuña (Madrid). Diciembre 2013
Morata de Tajuña (Madrid). Diciembre 2013

Ignoraba los paisajes, el cansancio y hasta el viento en contra. Ignoraba el camino, el destino y los desniveles. Hacía frío, eso lo recuerdo porque el aire me traía tu aroma. También recuerdo la piedra con la que casi tropiezo por volver la vista para mirarte sonreír. Y tu carcajada por mi torpeza. Y el centelleo de tus ojos. Desalojaron las calles para abrirnos paso y los balcones, conmovidos con la emoción, abrieron sus rejas para que las flores se asomaran.

Rivales

Madrid. Julio 2013
Madrid. Julio 2013

“- Me rindo. Y me rindo también de dar pedales, dijo Jorge Díaz.
Y dijo que se marchaba porque no se veía con fuerzas de luchar al día siguiente contra los rivales. Ahí aprovechó Elías Gómez, el Búfalo de Campo Real, para replicarle:
– En ciclismo no hay rivales sino compañeros. Y tan quisquilloso que eres con el lenguaje, que sepas que no luchas contra ellos sino con ellos, junto a ellos; si luchas contra algo será contra el viento; y eso si viene de cara.
– Bueno, da lo mismo, es que tampoco quiero pasar vergüenza siendo el último.
– ¿Vergüenza por ser el último? Juvenil, en ciclismo, el último es el más aplaudido, pues tiene el mérito de llevar más tiempo que ninguno dando pedales. El primero, el quinto, el veintinueve… ¡qué más da! La victoria es bonita, y si me apuras hasta importante. Pero lo más importante, lo realmente fundamental en todo esto es la vivencia.”

Texto extraído de “El Quintales” del libro de Cuentos de Jesús Gimeno.

Ahora

Madrid. Marzo 2013
Madrid. Marzo 2013

Ahora que duermen los niños y no espera la colada en la lavadora; ahora que cenarás cualquier cosa y no ponen nada en la tele; ahora que el día se acaba y te imagino agotada. Ahora que este pequeño cuarto se me echa encima y no se oye un ruido en la calle; ahora que la ropa sucia se acumula en el rincón y la nevera está vacía; ahora que la cama desecha me mira burlona y el sueño no viene. Ahora, como antes, me acuerdo de ti.

Pedales

Imagen
Ruguilla (Guadalajara). Noviembre 2012

Mariano tenía una moto: una pequeña Peugeot con pedales que se trajo de Francia cuando fue a la vendimia. No había más motores en el pueblo. Porque el tractor de Anselmo y la bomba para el pozo de Julián no cuentan, claro. Casi todo el mundo se movía andando o en burra. Por eso llamaba tanto la atención la bicicleta de Vicente, el cartero. Casi más que la moto de Mariano porque la mitad de las veces se quedaba sin gasolina, fallaba la bujía o se gripaba el cilindro y tenía que terminar empujando. Cada vez que llegaba Vicente todos salían a recibirlo y ni te cuento la algarabía que formaban los muchachos si ya habían salido de la escuela. También es verdad que tras el soniquete del timbre y el rodar de los radios venían las noticias, tan esperadas como la bicicleta. Vicente y sus pedales nunca faltaron del pueblo. Por eso conocía toda la historia de las piedras, todas las historias tras los muros. El día que colgó la bicicleta, la aldea comenzó a morir.