Sillas

Alicante. Enero 2014
Alicante. Enero 2014
Apenas nos vimos unas horas. Su barco zarpaba al anochecer y mi tren unas horas antes. Tras ponernos al día después de los años de ausencia se hizo el silencio.  Incluso la brisa se paró convirtiendo el mar en un espejo donde mirarnos; cada uno a sí mismo a través de la imagen del otro, recorriendo en un instante eterno pasado, presente y futuro. La sirena de un barco rompió el misterio y un periódico abandonado sobre la mesa reanudó la conversación. Quizá no volviéramos a vernos pero nos despedimos como quien sale a por el pan. Marché sin girar la cabeza para conservar esa imagen del abrazo en vez de su soledad entre las sillas.
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Recuerdo

Descargando aguas en el puerto
Gran Canaria. Diciembre 2013

Eres especial, por eso sé que nunca podré olvidarte: Tu manera de vestir, tu manera de reír, tu manera de mirar, tu porte… sí, sé que nunca te podré olvidar por como te las apañas para que tus sueños se hagan realidad, por tu espontaneidad… por tu manera de bailar y por ese modo tan especial que tienes de coger el cuchillo… Por más que lo intente, sé que nunca podré borrarlo de mi mente. Por eso, aunque no volvamos a encontrarnos, nunca podré olvidarte.

(El texto es una adaptación libre de "They can't take away from me" de los hermanos Gershwin).

Extreñimiento

Foz (Lugo). Agosto 2012

Debido a un exceso de sentimientos se me indigestaron los pensamientos. Casi me mareo de los retortijones pero sufría estreñimiento del habla y apenas lograba expulsar pequeños monosílabos duros. Hinchado, dolorido, fatigado y nervioso, corrí a la orilla y vomité la angustia por el muelle. Un hervidero de peces acudió hambriento a alimentarse pero asqueados por el sabor amargo huyeron dejando caer las palabras no dichas al fondo, donde se fundieron con el fango.

Atada

Tapia de Casariego (Asturias). Agosto 2010

No estoy bien. Desearía escapar, dejar atrás todo y huir a cualquier parte. Sé que debería. Sé que podría. Sola, hacia delante, sin volver la mirada. Pero me siento atada: un hilo fino me sujeta tan fuerte que no puedo dar un paso. Y mientras, se suceden los días idénticos de angustia imaginando un horizonte que ni siquiera alcanzo a ver.

Abuelo

Pasaia (Guipuzcoa). Agosto 2010

Mi abuelo no me enseñó a pescar pero me enseñó a vivir. Aunque su única educación consistió en cuidar ovejas desde niño, repetía con frecuencia frases aparentemente sencillas pero cargadas de filosofía que aún hoy me ayudan. Sus nietos escuchábamos atentamente las historias de aquel sabio sin estudios y nos reíamos de sus frecuentes errores gramaticales pero todavía, cuando nos reunimos, las recordamos con cariño. Puede que al leer este texto alguno lo tilde de nostálgico, cursi o cualquier otro adjetivo que no se me ocurre pero como decía mi abuelo, “mientras me llamen para comer, que me llamen como quieran”.