Vacío

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Mayo 2014
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Mayo 2014

Cierra el último bar y se abre una sorpresa; tras la última cerveza te sirven besos que prometen no prometer y caricias que mienten a la voluntad pero estremecen la piel.
Tras cerrar el último bar y tomar la última cerveza, con el dulce sabor del sexo reciente mezclado con el acre del tabaco y el recuerdo amargo del alcohol dos soledades regresan a sus casas cuando el sol despierta y en la cama les acompaña un aroma, un eco de labios y un espacio vacío.

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Soledad

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2014
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2014

A veces coincide con el frío pero no siempre por eso no quiero usarlo de excusa. Sucede que lo externo se vuelve extraño. Se alían las cuentas bancarias con los vecinos, los electrodomésticos con los amigos y el clima con la familia; todos juntos contra mi firmeza. Entonces no quiero nada salvo lo que me conforta: el calor, el silencio, el tiempo, la brisa, una cerveza y la mejor compañía: mi soledad.

Estilo

Madrid, abril 2014
Madrid, abril 2014

Cuando, de improviso, se encontraron por la calle, no pudo evitar el cumplido: “Oye, te veo fenomenal, parece que por ti no pasa el tiempo”. Su amiga, incómoda por su edad le contestó: “Anda, deja de decir majaderías, te crees que me halagas pero sólo quieres restregarme tu juventud. Tú sí que estás estupenda, tan joven, siempre tan moderna”. La amiga volvió a mirarla de arriba abajo: “Que no, en serio, que te veo muy bien. A ver, tus años los tienes, eso no se puede negar… y qué te quiten lo bailao, claro, pero es que los llevas de maravilla. De hecho, estoy segura de que se fijan más en ti que en mi. Que yo, sí, muy jovencita y muy preparada pero me siento una piltrafa. ¡Vamos! ¡Qué ya quisiera yo tener tu estilo y tu gracia!”. Tras una breve puesta al día de los últimos acontecimientos mutuos se despidieron y continuaron sus caminos absortas en sus pensamientos (“¡Ay que ver, qué desmejorada!”) (“Esta niña cada día es más hortera”).

Big Bang

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2014
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2014

La luz cenital derramada sobre el tapiz creaba un dramático claroscuro contra nuestros cuerpos apoyados en la banda del billar. Pendientes sólo del arrebato, no nos dimos cuenta de la carambola a pesar de que todas las bolas de la mesa salieron despedidas como en “La Gran Explosión” con que todo comenzó. Nadie que hubiera visto la intensidad de los besos y la temperatura que alcanzó la sala se atrevería a discutir sobre el origen del universo ni a negar la existencia del amor fugaz. Como las bolas encima de la pizarra, mis dedos se expandieron por su espalda creando un infinito cosmos de caricias comparable sólo a sus cabellos rojizos que, como perseidas caían por mis manos. Comprendí, por fin, la teoría del caos cuando, atraído por la fuerza que me unía a su órbita nos amamos sobre el tapiz hasta que un camarero nos separó. Sin resolver la ecuación, nos confinaron a la barra del bar. El final siempre es impredecible.

La cuenta

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2014
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2014

Perdimos la cuenta. Casi siempre perdemos la cuenta y no queda más remedio que confiar en la honradez del camarero. Tenemos cosas más importantes de que ocuparnos: el valor de una sonrisa, la complicidad de una mirada, la inmortalidad de la música… y mientras, siguen llegando botellas llenas que se vacían entre palabras cada vez más atropelladas: pensamientos filosóficos que escribimos en servilletas de papel sobre una mesa sudorosa.

 

Sillas

Alicante. Enero 2014
Alicante. Enero 2014
Apenas nos vimos unas horas. Su barco zarpaba al anochecer y mi tren unas horas antes. Tras ponernos al día después de los años de ausencia se hizo el silencio.  Incluso la brisa se paró convirtiendo el mar en un espejo donde mirarnos; cada uno a sí mismo a través de la imagen del otro, recorriendo en un instante eterno pasado, presente y futuro. La sirena de un barco rompió el misterio y un periódico abandonado sobre la mesa reanudó la conversación. Quizá no volviéramos a vernos pero nos despedimos como quien sale a por el pan. Marché sin girar la cabeza para conservar esa imagen del abrazo en vez de su soledad entre las sillas.

Cartel

Madrid. Enero 2014
Madrid. Enero 2014

Estoy muy bien. Ya no me planteo nada: construyo mi hogar donde piso y disfruto con la brisa. No quiero pensar en el pasado; se fue como las hojas muertas que arrastra el viento. ¿Me equivoqué? Quizá ¿Qué importa ahora? De vez en cuando regresa, es cierto pero ya no duele. Ahora mi felicidad no depende de nadie pero si así fuese, hay un montón de gente. Sólo tengo que salir y colgarme un cartel junto a la sonrisa.