Oca

Arganda (Madrid). Marzo 2013
Arganda (Madrid). Marzo 2013

Comencé la partida sin voluntad; me vi lanzando los dados como proyectado en una pantalla y el ansia por el resultado de aquel protagonista despertó mi curiosidad. Enseguida quise que regresara mi turno y me apresuré en tentar al azar. Contaba las casillas de dos en dos y movía las fichas acelerado. Cada vuelta se convertía en una aventura que me acercaba al desenlace. Una tirada de suerte me llevó justo al lugar que había deseado durante todo el juego. Sin embargo, desde allí, vi el final tan próximo que me aterroricé. Abandoné el cubilete y me retiré del juego. Sobre el tablero quedaron los ojos atónitos de mis compañeros y mi ficha solitaria al borde del trance.

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Juntitos

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2012

Si nos dejan nos vamos a querer toda la vida. Si nos dejan nos vamos a vivir a un mundo nuevo. Si nos dejan buscamos un rincón cerca del cielo. Si nos dejan haremos con las nubes terciopelo y ahí, juntitos los dos, será lo que soñamos si nos dejan. Te llevo de la mano, corazón, y ahí nos vamos. Si nos dejan, de todo lo demás los olvidamos. Si nos dejan.

José Alfredo Jiménez

Hogar

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2012
Con muebles rescatados de la basura, mucha ilusión y poco dinero, construimos un hogar en el que vivimos felices viendo crecer a nuestros hijos. Cuando tuvimos dinero reformamos la casa. Quedó preciosa pero olvidamos alicatar los corazones y, con una pequeña gotera, acabaron inundados. Ahora esperamos que se seque la mancha para revestirlos y pintarlos de nuevo.

Costumbre

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Octubre 2011

Como de costumbre, hoy me levanté antes que el sol y me desperté bajo la ducha antes del acostumbrado desayuno liviano. Después, sin recoger la cocina y desoyendo al termómetro, que aún no había subido a cero, tomé la bicicleta y busqué el camino de la laguna. Los conejos se cruzaban a mi paso y las perdices se asomaban entre el esparto extrañadas por el ruido de las ruedas.  Estorninos, grajillas y chovas me acompañaron algunos tramos ante la mirada silenciosa del halcón. Al llegar al agua sorprendí a las garcetas desperezándose. Asustadas cambiaron de rama salpicando de blanco el humedal. De regreso, desde un otero que me hizo sudar, descubrí la autopista. Como de costumbre, bandadas de autos corrían en dirección a la gran ciudad que en la distancia se dibujaba como una silueta de edificios recortados contra la montaña.

Imagen

Banda sonora

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Octubre 2011

Acostumbrado a ver películas, imaginaba que todo tenía banda sonora: que los besos sonaban a violines, las carreras golpeaban tambores y los paisajes incluían pianos. Pero sin auriculares, en aquel anochecer sin melodía, lo más parecido a un ritmo era la llegada incesante de aves cuyas alas ni siquiera se batían a compás. Entonces se dio cuenta de que lo que tenía ante sus ojos era la realidad y sin pantalla de alta definición ni dolby surround, resultaba aún más estremecedora que un noticiario.

Despegue

Nuévalos (Zaragoza). Julio 2011

Por aquella época aún volaba alto, ciego a la fragilidad de las alas, sin pensar en la próxima caída. Aquella mañana desayunamos besos y promesas y, con la puerta entreabierta, un hastaluego de postre. El sol del amanecer entraba por las buardas mientras los escalones de madera crepitaban bajo sus pies y yo quedaba sobrevolando los tejados. Por aquellos días se adivinaba la primavera y salí a celebrar el futuro vistiéndome de color.

Aquella tarde no hubo merienda y el silencio de su llamada me hizo perder altura. El sol se puso de repente y con el ocaso recibí su despedida. Entonces reventé contra el suelo.

Tanto me costó el despegue que ahora vuelo rasante pero aún conservo aquella camisa con la que celebré el engaño. Hoy al atardecer, mientras el viento luchaba contra el mes de marzo, otros ojos han acariciado esa tela para recordarme que el viaje continua.

Danza

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Agosto 2010

No asistí a los ensayos pero tengo entrada de patio. Me acomodo, alzo la vista y observo boquiabierto el espectáculo: Un nutrido grupo de bailarinas con su tutú festoneado de luto ejecutan sencillos pero elegantes movimientos al compás de la dulce melodía de la brisa.