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La vida por delante

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Mejorada del Campo (Madrid). Enero 2018

Me gustaba que refrescara un poco por la noche, como si necesitase justificaciones para acurrucarme sobre tu espalda. Me gustaba dormir con la persiana levantada para que el sol pudiera dibujar tu silueta al despertar. Me gustaba que te mancharas las manos con el zumo de naranja para limpiarte los dedos con la lengua; y que tu café quemase para ver tus morritos soplando. Me gustaba admirar tu garbo cuando marchabas al trabajo aunque, mucho más, verte quitar la ropa al regresar. Me gustaba tenerte y que me tuvieras. La vida sigue, sí, pero me fastidia arroparme, que me deslumbre el sol mañanero, que se derrame el zumo y que me abrase el café. La vida sigue, pero no veo agitarse tu falda al compás de tus caderas cuando sales al trabajo porque un día no regresaste.

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Sesenta y cuatro

Valencia. Diciembre 2014

¿Te acuerdas cuando cantábamos la canción medio en broma? “cuando envejezca y pierda mi cabello… ¡aún quedan muchos años!” pero poco después empecé a quedarme calvo. Más de una madrugada me estuviste esperando y alguna que otra me cerraste la puerta para castigarme. Con algo de esfuerzo y tu voluntad ahorradora conseguimos aquella casita en la que tú tejías al caer las tardes de invierno mientras yo cuidaba el jardín; sí, sí, justo como decía la canción, con los nietos correteando. ¡Quién nos iba a decir que aquellas estrofas de las que casi nos burlábamos serían nuestra biografía! Y ahora aquí estamos, “dando un paseo el domingo por la mañana”, a punto de llegar a los sesenta y cuatro ¿Todavía me necesitas?

De fondo: “When I’m sixty four”, de Lennon y McCartney

Para siempre

Biarritz (Francia). Agosto 2014
Biarritz (Francia). Agosto 2014

Llegué antes de tiempo. Los empleados del juzgado se afanaban en sus quehaceres intentando reducir las montañas de papeles acumulados por todos los rincones. Mientras esperaba jugué a averiguar en cual de ellas reposarían los nuestros. No entraba luz natural por ninguna ventana y el imperceptible parpadeo de los fluorescentes me aturdía. Eso… y la espera. Para serenarme comencé a imaginar las historias ocultas tras cada expediente pero sólo lograba recordar aquella mañana en la playa cuando ella me preguntó: “¿Me querrás siempre?”. Entonces entró airosa del brazo de su abogado, oculta la mirada tras las gafas y preguntando a toda la oficina con la barbilla levantada. Contesté en silencio.

Límite

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Julio 2014
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Julio 2014

Vamos, ven, sube a mi coche; pasa al asiento de atrás. En el disfrutaremos sin límite de velocidad. Vamos, nena, te sobra la ropa: el jersey al volante, la falda a volar que es tu cuerpo mi camino y tu sexo mi destino. Mis manos buscan tus pechos, mi lengua tu paladar. Pega tu cuerpo al mío que aún podemos continuar. No hay radares aquí dentro, no hay límite de velocidad. El cristal ya se empaña. Nuestros cuerpos sudan más. Los besos nos empapan. Las manos no quieren parar. No hay radares aquí dentro, no hay límite de velocidad. Sigue, sigue, sigue, cielo… ¡aún podemos acelerar!

Tórtolitos

Playa del Inglés (Gran Canaria). Diciembre 20.13
Playa del Inglés (Gran Canaria). Diciembre 2013

¡Ay, amor! ¿Qué me quieres, amor? Amor verdadero. Sí, mi amor. Voy a perder la cabeza por tu amor. Ama y guarda. No se puede vivir del amor. Amar es tiempo perdido si no es correspondido. Maldeamores. Amor de loca juventud.  ¡Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000! Amar sin padecer, no puede ser. Te sigo debiendo todavía una canción de amor. El mundo ya no necesita otra canción de amor. Cuando vuelve el amor. Amor se escribe con llanto. Tristeza de amor. Amor eterno, mar de amor. Amor, con amor se paga. Amor de segundamano. Amor de medianoche. Donde hay amor, hay dolor; donde hay amor, no hay pecado; donde hay amor, no hay temor. Buenas noches, amor. Mi Zarz Amor A; te amo mucho, como a la trucha el trucho, como dos tortolitos, amor.

Juntitos

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Marzo 2012

Si nos dejan nos vamos a querer toda la vida. Si nos dejan nos vamos a vivir a un mundo nuevo. Si nos dejan buscamos un rincón cerca del cielo. Si nos dejan haremos con las nubes terciopelo y ahí, juntitos los dos, será lo que soñamos si nos dejan. Te llevo de la mano, corazón, y ahí nos vamos. Si nos dejan, de todo lo demás los olvidamos. Si nos dejan.

José Alfredo Jiménez