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La vida por delante

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Mejorada del Campo (Madrid). Enero 2018

Me gustaba que refrescara un poco por la noche, como si necesitase justificaciones para acurrucarme sobre tu espalda. Me gustaba dormir con la persiana levantada para que el sol pudiera dibujar tu silueta al despertar. Me gustaba que te mancharas las manos con el zumo de naranja para limpiarte los dedos con la lengua; y que tu café quemase para ver tus morritos soplando. Me gustaba admirar tu garbo cuando marchabas al trabajo aunque, mucho más, verte quitar la ropa al regresar. Me gustaba tenerte y que me tuvieras. La vida sigue, sí, pero me fastidia arroparme, que me deslumbre el sol mañanero, que se derrame el zumo y que me abrase el café. La vida sigue, pero no veo agitarse tu falda al compás de tus caderas cuando sales al trabajo porque un día no regresaste.

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Juego de Petanca
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Petanca

Juego de Petanca
Mejorada del Campo (Madrid). Enero 2018

Cuando murió Socorro, todos convinieron que lo mejor sería que Anselmo viniera a la capital para alternar la residencia entre las casas de los hijos. “Mira, Papá -le dijeron- si hasta tienes un parque al lado para pasear, como el camino del huerto”. Anselmo asentía callado mientras pensaba que ni el verde, ni el aire, ni el silencio, podían compararse. Al cabo de unas semanas ya conocía a otros exiliados rurales como él con quienes tomaba el sol mientras compartía anécdotas de tiempos mejores. Incluso se aficionó a la petanca y muchas mañanas hacía tiempo hasta la hora de comer lanzando las bolas al aire junto a sus amigos. Un día Cipriano no se presentó. Tampoco al siguiente ni al otro. La pandilla recogió la bolsa de juego y se sentaron a mirar al suelo en silencio. Tras abrazarse, se retiraron cada uno a la casa que le tocaba. Entonces Anselmo se sentó en el sofá y encendió la tele.

Puerta
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Vida Real

Puerta
Catro Marim (Portugal). Agosto 2018

De la puerta de la vida a la ventana del deseo sólo hay cinco pasos. Cinco interminables pasos que separan la realidad de los sueños, la indolencia del anhelo. Cinco pasos pesados como una losa que lapida la fantasía. Un día, mientras los demás celebraban la luz del verano, decidió romper la línea divisoria. Cerró la puerta tras de sí marchando con lo puesto por un sendero incierto; el faro de la emoción como rumbo. Sabía que no volvería.

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Murmullo

Sortelha (Portugal). Marzo 2015

Quizá sigamos jugando en aquel banco. Sí, ya sé que no estas; yo tampoco, pero algunas noches acudo y me acompañas, aunque ignoro si tú lo sabes. Con frecuencia se escucha un murmullo; parece el viento que se cuela entre los rincones pero si prestas atención, descifrarás los diálogos: nuestras palabras mezcladas con todas las conversaciones de las que fue testigo aquella mesa. Quizá nos quedáramos allí para siempre, viendo como la maleza crecía alrededor de nuestras risas mientras el té se enfriaba.

Reciclaje

Muñez (Ávila). Octubre 2014
Muñez (Ávila). Octubre 2014

Mis abuelos desconocían el significado de la palabra. No, miento: desconocían su existencia. Tampoco sus vecinos ni los del pueblo de al lado pero allí no se tiraba nada. Las mondas de las patatas, las migas de pan y las cáscaras de la fruta, previamente troceadas, terminaban en los comederos de gallinas y cerdos. La comida que no se producía en la huerta o la granja llegaba en envases que se reutilizaban para cualquier otro uso. Cuerdas, alambres, tornillos y botones esperaban volver a ser necesitados en latas de sardinas similares a otras usadas como bebederos para los gatos o moldes para el queso. Escuchar a mi abuela datar los escasos, pero justos, objetos de la casa suponía motivo de mofa para un muchacho de ciudad porque la mayoría procedían de su boda o la de sus padres. Cerca del pueblo había un pequeño vertedero que apenas crecía porque allí sólo iban a parar las escasas cosas verdaderamente inservibles. Aquel muchacho que antes se reía de su abuela, hoy espera que las polillas terminen su trabajo antes de tirar un jersey y disfruta viendo como los cerrajeros todavía tienen poco trabajo mientras queden camas disponibles.

Calidad

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Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Julio 2014

Sinceramente, no entendemos cómo puede haber sucedido. Nuestra empresa dispone de un excelente y riguroso departamento de control de calidad.

Escombros

Celebración del cumpleaños de Alicia, María y Raúl.

Como si un golpe de viento cerrase la puerta; como la ilusión que estalla al colmar un globo; como el aterrizaje forzoso de un zapato descalzado. Así sonó la última nota. Llovió sobre las teclas y tus manos temblorosas cerraron la tapa como los ojos a los muertos. Esa fue tu despedida, sin siquiera últimas palabras. El silencio se apoderó de la casa. El piano y mi piel, inútiles sin tus caricias, se fueron cubriendo de polvo para acabar como escombros.