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Fugaz

Mave (Palencia). 21 de abril de 2018

Cuando era pequeño me pasaba los días esperando ilusionado a que llegasen otros días. No sólo los más señalados como la noche de reyes o mi cumpleaños sino momentos menos trascendentales como una excursión, una visita deseada… o el final de la clase. Sin embargo, a medida que crecía, me daba cuenta de que esa espera, con frecuencia, concluía en decepción. Bien porque no alcanzaba las expectativas, bien porque pasaba tan rápido que no llegaba a disfrutar lo que tanto había anhelado. Así, a fuerza de desilusiones aprendí a disfrutar el momento: ese breve espacio de tiempo que ya se ha ido casi antes de llegar pero que, cuando lo aprovechas, deja una estela en la memoria que tarda en desaparecer.

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No camines fuera de este área

A 10.000 km sobre el mundo. Abril 2015

Me despierta el frescor de la mañana en la cara o un beso suave en los labios. Después, el idiota del cruce, un correo impertinente, la avería sin reparar, plazos de entrega, los números rojos, el calendario, la incomprensible lógica de las máquinas… mientras espero que llegue la noche para dormir sintiendo el frescor en la cara o un beso en los labios.

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Empatía

Praga. Febrero 2015

Tú no sabes lo que se siente. Aunque creas que puedes ponerte en mi lugar no puedes ni imaginar lo que supone ser un monumento. No me refiero sólo a que las palomas te caguen o que los humos de la ciudad se te incrusten en los poros. Tiene muchos más inconvenientes. Por ejemplo, que siempre alguien me esté mirando. No termino de acostumbrarme. Luego está lo de las fotos. Antes sólo me abrasaban los japoneses y algún que otro gafotas que ensayaba mil posturas antes de apretar el botón pero ahora… ahora todo el mundo se para delante de mí con todo tipo de aparatos y me fríen a fogonazos. Pero no puedo evitarlo, al fin y al cabo, soy un monumento. Aunque… creo que he encontrado una manera de que puedas hacerte una idea de como me siento yo cuando me fotografían…

El Yaki

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Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Noviembre 2014

Santiago Peláez siempre fue muy guapo. En clase tenía locas, no sólo a las niñas sino también a las profesoras, que le sonreían aunque nunca hiciese los deberes. Por eso y su simpatía, no tardó en ejercerse en líder: a su alrededor orbitaban permanentemente sus admiradores pero también los envidiosos que, aunque no se atrevieran a confesarlo, no eran pocos. En el barrio todos le conocían por “El Yaki”, no se sabe bien si porque alguien derivó su nombre o porque hablaba juntando las palabras y con frecuencia decía frases como: “Yakistamos tos, podímos jugarlgo”. Un día dejé de verlo por el barrio. Se oían muchas razones: que habían encarcelado a su padre, que su madre se lo había llevado al pueblo… el caso es que nunca volví a saber de él hasta que una mañana lo encontré repartiendo prensa en su furgón.

Retraso

Las Palmas de Gran Canaria. Diciembre 2013
Las Palmas de Gran Canaria. Diciembre 2013

Volví a mirar el reloj. Incomprensible. Tras pensar en una nueva justificación miré de nuevo el reloj. Seguía sin aparecer. Oteé a lo lejos esperando encontrarme con su esbelta silueta pero seguía sin llegar. Se hacía tarde. Debería irme, pensé, ya no va a venir. Mirar al reloj y a continuación al horizonte ya se había convertido en un tic. Me fijé hitos: cuando la aguja llegue a los cuartos; cuando ese señor del fondo alcance la ventana; cuando se apague aquella luz me voy. Pero siempre que me disponía a marchar, algo sucedía que me empujaba a quedarme. Finalmente casi todos se fueron; hasta el último momento, sólo me acompañó su retraso.

Brrrmmm

Madrid. Julio 2013
Madrid. Julio 2013

Brmmm, brrmmmm, brrrrrrrmmm… Cuando sea mayor me voy a comprar una moto muy grande, más grande que la del tío, para ir con ella a trabajar y a la compra y al cole. Brrmmmm, brrmmm, brrrrrmmm, y me voy a comprar un casco naranja, como mi moto y te voy a llevar de paseo y al parque y, y me voy a comprar una moto y voy a correr mucho y voy a ir a todas partes con mi moto naranja que va a hacer brrrrrmm, brrrrrmmm, brrrrrrrmmmmmmm…

Marcha

Rivas-Vaciamadrid (Madrid).  Mayo 2013
Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Mayo 2013

En el mundo gris del vagón sus ojos parecían una piscina invitando a zambullirse. Me senté enfrente y traté de concentrarme en la lectura pero el agua me llamaba silencioso y yo exploraba el trampolín de sus labios. Nos comunicamos en silencio pero ninguno cruzó el pasillo. Llegué a mi estación sin enterarme de lo que decía el libro. Se cerraron las puertas y sus ojos me buscaron. Permanecí en la estación contemplando la marcha del tren, de su mirada azul y de mis sueños.