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Helado

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Cervera de Pisuerga (Palencia). Febrero 2018

La noche se cerró como el castillo en que convertimos el dormitorio: el viento golpeaba las ventanas marcando el compás de nuestros lances; fuera los copos salteaban el cielo, dentro las caricias pimentaban tu piel. En la calle el mercurio se precipitó termómetro abajo mientras nuestros cuerpos se fundían.

A la noche negra siguió una mañana blanca. Un manto de nieve cubría las calles como tu cuerpo se había cubierto de besos y el sol irisaba el hielo como las sábanas habían brillado con tu  mirada. Feliz y hambrienta, me pediste salir a desayunar y caminamos cogidos del brazo. Danzamos sobre los carámbanos hasta que encontraste un tentempié: “Quiero un helado –dijiste– estoy ardiendo“.

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Melone

Villaconejos (Madrid). Julio 2014
Villaconejos (Madrid). Julio 2014

Hacía caló. tanta caló como sólo saben quienes se atreven a pisar el asfalto madrileño en el mes de julio. Más que en agosto, por mucho que algunos digan. Tanta caló que daba pereza hasta mover la lengua para añadirle la “r” final. Pero tuvo que ser en julio cuando llegaste y, como cantaba Javier, al revuelo de tu falda se refrescó el verano. Con tu acento nórdico por sintonía y tu curiosidad por brújula nos embarcamos sin rumbo a descubrir horizontes alternando visitas con besos y souvenirs con suspiros. Con el trajín llegó el hambre y entre los páramos mesetarios hallamos un oasis de almíbar donde reposamos bajo palmeras de poliéster. Lúbrica en tu deleite te observé encendido anhelando libar el néctar que corría por tu piel, más desnuda que cubierta debido a los rigores veraniegos. Logré controlar mi deseo. El vendedor te miraba, quizá tan ávido como yo pero él no se pudo dominar y, poco antes de que terminaras de comer, con casi todo tu cuerpo cubierto por el azúcar exclamó: “¡Qué melone! ¡Qué melone! Ehtá bueno ¿verdad? ¡Allí en zu tierra no comen melone como ehtoh!”.

Estilo

Madrid, abril 2014
Madrid, abril 2014

Cuando, de improviso, se encontraron por la calle, no pudo evitar el cumplido: “Oye, te veo fenomenal, parece que por ti no pasa el tiempo”. Su amiga, incómoda por su edad le contestó: “Anda, deja de decir majaderías, te crees que me halagas pero sólo quieres restregarme tu juventud. Tú sí que estás estupenda, tan joven, siempre tan moderna”. La amiga volvió a mirarla de arriba abajo: “Que no, en serio, que te veo muy bien. A ver, tus años los tienes, eso no se puede negar… y qué te quiten lo bailao, claro, pero es que los llevas de maravilla. De hecho, estoy segura de que se fijan más en ti que en mi. Que yo, sí, muy jovencita y muy preparada pero me siento una piltrafa. ¡Vamos! ¡Qué ya quisiera yo tener tu estilo y tu gracia!”. Tras una breve puesta al día de los últimos acontecimientos mutuos se despidieron y continuaron sus caminos absortas en sus pensamientos (“¡Ay que ver, qué desmejorada!”) (“Esta niña cada día es más hortera”).

Postales

Benidorm (Alicante). Enero 2014
Benidorm (Alicante). Enero 2014

Me voy a buscar el verano, te dije y me marché. Con la prisa de las nubes recorrí las playas más hermosas del planeta contemplando amaneceres y ocasos. El calor del sol en la piel y el confort de la brisa en la cara como únicos compañeros. Y tu recuerdo. Por eso, en cada estación rellenaba postales con tu nombre que jamás deposité en el buzón sino al libre albedrío del viento.

Desfile

El Campello (Alicante). Enero 2014
El Campello (Alicante). Enero 2014

Una vez que todo estuvo preparado para el desfile, el público asistente -debidamente retenido por las vallas de seguridad- se agolpó hacia la primera fila para no perder de vista ni un solo pez gordo. Mientras, por la gran avenida engalanada, marchaban mostrando orgullosos sus agallas emperejiladas, todos los que se creían de casta: Meros atunes merluzos decrépitos y rancios.

Viajamos

Trujillo (Cáceres). Diciembre 2013
Trujillo (Cáceres). Diciembre 2013

Ya te sabes todos mis chistes y no te hacen gracia mis tics. Ya te he contado, varias veces, mi pasado y no te sorprenden mis ideas. Adivino tus problemas con solo mirarte pero ya no me apetece consolarte. Y viajamos. Recorremos playas desiertas de arena abrasadora o extrañas calles de baldosas frías buscando sensaciones nuevas con la esperanza de volver a encontrarnos pero ni siquiera nos miramos.

Infinito

Logroño (La Rioja). Noviembre 2013
Logroño (La Rioja). Noviembre 2013

Tengo un problema. Cuando me da sed pido una cerveza para calmarla pero, tan pronto empiezo a beber, me entra hambre; entonces pido un pincho. Mientras espero a que lo traigan me termino la cerveza y por eso, cuando viene el pincho, tengo que pedir otra caña. Como queda un culín de cerveza en el vaso, tomo otro aperitivo para ayudarle a pasar pero, o me sobra tapa o me falta cerveza, por lo que pido otra más. Así, mientras encargo varias rondas intentando, sin éxito, cuadrar los finales de comida y bebida, me pongo a filosofar sobre la idea de lo infinito…