A tragos

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Enero de 2020

Me bebo la vida a tragos largos, con el ansia del sediento que encuentra un pozo. También a tragos cortos, saboreando cada gota de vida como el que cata un exquisito vino. Otra veces me la tomo de un sólo sorbo rápido e intenso, como si brindara con un fuerte licor y me quedo con el vaso vacío esperando que vuelva a llenarse.
Me bebo la vida de golpe, a tragos largos o cortos y me embriago de existencia: me embriago de luna, de miradas o de palabras y así, ebrio, mis sentidos se exaltan y cada respiración, cada color, cada caricia llegan a mi alma multiplicadas.
Agoto cada gota de vida y me emborracho de sentimientos hasta el punto de perder el sentido de la realidad y así, ausente, es la propia vida quien acude a despertarme de la mona con una bofetada.