Frío

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Enero 2020

El viento helado había barrido todas las sonrisas. Las nubes, siempre cambiantes, ocultaban el sol y la alegría. Todos los habitantes sentían una infinita tristeza cuyo origen no lograban explicar. Caminaban cabizbajos sin dirección y, de la misma manera que un nubarrón descargaba repentinos aguaceros, sus lacrimales humedecían las mejillas sin previo aviso. Con el frío se avivó el hambre de besos y calor. Entonces nos encontramos.