Imitadores

Rivas-Vaciamadrid. Octubre 2020

Cuando éramos pequeños algunas veces jugábamos a Lo que hace la madre hacen los hijos. Nunca me gustó ese juego. Me parecía tremendamente aburrido imitar las tonterías que quisiera inventarse quien fuera delante. Prefería ingeniar mis propias idioteces: levantar un brazo, agacharme o saltar a mi antojo. Otros elegían no pensar; resulta más cómodo seguir al líder, repetir patrones. Avanzar por caminos no marcados tiene sus riesgos, doy fe: te equivocas, retrocedes, tropiezas, te pierdes… además, pocos reconocen el mérito. Aunque tampoco hace falta. Cuando eliges ser diferente nunca esperas la aprobación.