Plástico

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Octubre 2019

Podríamos plastificar el mar, ya puestos,
encerrarlo en un charco,
enterrar sus corrientes y su falta de tacto al bramar.

Podríamos tratar de amarrarlo
cuando levante las olas, y ruja, y no nos mire;
cuando deje restos de nuestros propios desperdicios tras la resaca.
podríamos pedirle suavemente que nos comprenda;
mirarle fijamente y mentir.

Pero la espuma dejará inexorablemente un cerco en nuestras ropas
en forma de cadenas liberadas.
si, libres, al fin.

Texto extraído de Naturaleza Disonante de Miriam de Los Ríos Anaya

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