Redoblante

Tocando tamboril
Cervera de Pisuerta (Palencia). Abril 2018

Mis latidos golpean al pecho como las baquetas al parche cuando escucho al redoblante marcar un compás de jota si la dulzaina dibuja la melodía. Cuando mis abuelos bailaban, la plaza entera les hacía corro para disfrutar con sus movimientos. Por eso, a nadie extrañó que mi madre heredase el ritmo y ésta se lo contagiase a mi padre para que, aun hoy, con muchas decenas de años sobre sus piernas, sigan convirtiéndose en los protagonistas de los bailes. Aunque la destreza en los movimientos se las llevaron mis hermanas, a mí me dejaron el amor por la música, la pasión por el ritmo y la emoción por esos sonidos tradicionales que me impregnaron en la infancia.

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