Paradón

Visita al Colegio Santa Rita donde estudié en los años 70.

Madrid. Marzo 2018

Ya había anochecido pero seguíamos en el colegio. Yo era de esos niños raros a quienes no les gustaban los balones aunque eso no me eximía de entrenar balonmano, el deporte rey en mi colegio. Hacía mucho frío. Corría de un lado a otro persiguiendo la pelota con el único objetivo de entrar en calor pero sin llegar a alcanzarla nunca. Tampoco mis compañeros colaboraban para que cogiese la bola porque eso significaba, con casi total seguridad, que en ese instante me la arrebataría el equipo contrario. De repente, un jugador rival lanzó el balón con todas sus fuerzas contra nuestra portería y yo, de manera instintiva, sin demasiadas ganas y sin saber muy bien por qué, levanté la mano, evitando lo que iba a convertirse en un gol seguro. Los mismos colegas que momentos antes me evitaran, acudieron a felicitarme por la magnífica jugada. En vez de alegrarme, yo lamenté la terrible decisión que provocó que mis dedos, casi congelados, me estuvieran doliendo por el golpe durante las horas siguientes.

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