Desierto

Madrid. Julio 2013

Madrid. Julio 2013

La cama no mide siempre lo mismo. Hay noches en que nos buscamos la piel; el hueco de tus corvas lo cubren mis rodillas y tus pechos dan calor a mis manos cóncavas. No queda ni un resquicio entre los cuerpos para que corra el aire y nos bastaría una hamaca porque sobra colchón por todas partes. Hay noches en que la cama se queda pequeña porque, como dos imanes del mismo polo, cada uno se arrebuja en su rincón y se miran las espaldas entre una enorme sábana vacía. Pero, sin duda, las peores son las noches en que, como un desierto, el lecho crece tanto que parece no tener fin y tu cuerpo aparece como un oasis inalcanzable en la otra orilla.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s