Imprevisto

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2013

Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Abril 2013

El viento barrió las nubes pero no pudo llevarse el silencio. Parecía como si las calles también estuvieran de luto y, sin embargo, el campo verdeaba anunciando la primavera. Ni la policromía de la cúpula lograba teñir el negro de los asistentes ni los recios muros evitaban el frío que calaba las almas. Los ayes de la madre reverberaban tras el altar mayor mientras la viuda buscaba respuestas inexistentes en sigilo. A veces las lágrimas de ambas confluían y desembocaban en un mar de lamentos que inundaba la iglesia helada. No habló con nadie durante toda la ceremonia. Apartado de la parentela, aquel forastero dirigía sus ojos al féretro aunque miraba mucho más lejos. Los lloros asomaban como las yemas de los manzanos, sin llegar a brotar y en su rostro se adivinaba el profundo vacío causado por la muerte imprevista, como si un pedazo de su propio cuerpo yaciera para siempre.

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