Hambre

Villamanrique de Tajo (Madrid). Octubre 2012

 

Erase una vez un bosque donde los jabalíes aprovechaban las bellotas que se les caían a las ardillas y los corzos segaban los pastos entre los troncos. El hombre hambriento podó primero las ramas para calentarse y después las raíces. Cuando sólo piedras quedaron sobre los montes, las máquinas hambrientas comenzaron a devorar la tierra.

 

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