Rutina

Cómpeta (Málaga). Abril 2012

Cada vez que vuelvo de comprar el pan y veo esas hormigas colgadas en la pared me siento como una de ellas: todo el día subiendo y bajando, de aquí para allá, sin saber muy bien para qué. Luego se me olvida, es verdad. Preparo la comida, recojo la cocina, charlo con las vecinas, me siento un ratito a ver la tele y… antes de darme cuenta, ya se ha pasado el día. Igual que ayer. Disfruto compartiendo el desayuno, me gusta ver las macetas lustrosas y creo que, más o menos, soy feliz. Pero cuando vuelvo de comprar el pan y veo esas hormigas colgadas en la pared…

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