Comparativa

Málaga. Abril 2012

Una vez perdí una carrera. No volvió a suceder. Tras llegar exhausto y derrotado a la meta, en vez de entrenar duro para ganar la próxima, decidí no volver a competir.  No entendí la utilidad de comparar dos corazones que latían a ritmos diferentes. Comprendí, sin embargo, que, aunque la liebre orgullosa necesitara demostrar su ventaja, a mí me bastaba con disfrutar del camino. Por eso disminuí el paso, miré alrededor y sonreí mientras los demás se empeñaban en medirse las piernas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s