Doblegado

Empuries (Girona). Julio 2011

La mañana amaneció soleada pero Jacinto no llegó a darse cuenta. Durante cuarenta años de entrega, sin faltar un día, antes de que amaneciera ya se encontraba en su puesto de trabajo para recibir a don Antonio con un reverencial “buenos días” mientras encorvaba el espinazo. La mañana amaneció soleada pero Jacinto no hubiese podido verla ni aunque se hubiera asomado a la ventana porque tras cuarenta años de entrega y sumisión, su robusto cuello no habría logrado alzar aquella cabeza acostumbrada a mirar siempre al suelo.

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