Taxonomía

Mediado el siglo XVIII, un prestigioso naturalista escandinavo llamado Carl Von Linneo, rascándose la espesa barba dijo: “Barba, barbate, las cosas hay que nombrarlas para que existan” y se quedó tan pancho. Digo yo que se puede existir perfectamente sin nombre pero él, sentenció así y sentó las bases de la taxonomía moderna. Dos siglos más tarde, mi padre, al nacer yo, quien sabe si guiado por los principios de aquel sabio, dijo: “vamos a buscarle un nombre al niño, no sea que el muchacho se quede sin existir” y me puso Máximo. Bonito ¿Verdad? Nombrarlas sí, Linneo pero ¿Por qué apellidarlas? Salido, me apellido Salido; tanto de primero, como de segundo: Máximo Salido Salido.

Texto: Jesús Gimeno
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