Ausente

El Cairo (Egipto). Junio 2010

No lo encontré. Ignoro si se esconde en los rincones o simplemente se aleja cuando no le interesa el lugar; el caso es que no lo encontré. No es la primera vez que sucede. Cada vez que entro en un templo, lo busco y ni siquiera lo presiento. Alguna vez, en pequeños santuarios recónditos hallo algún rastro, alguna señal de su paso por allí. Sin embargo, cuanto más grande y ostentoso es el edificio, menos noto su presencia. Quizá acuse más la soledad en los espacios amplios y por eso se escape o quizá nunca estuvo a pesar de que el hombre, tan pequeño, se empeñe en buscarlo escalando hacia el cielo.

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