Cuento

Comillas (Cantabria). Julio 2009

Érase una vez una casita en medio de las montañas rodeada de flores de todos los colores y grandes árboles que la cobijaban. En esa casita vivía muy feliz una familia que no comía perdiz sino frutos silvestres. Sus amigos acudían a visitarles para contagiarse de la alegría y todos juntos celebraban grandes fiestas.  Érase que una vez tuve sueño y al despertar mis manos se aferraban aun girasol invisible.

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