Humedad

Madrid. Febrero 2007

A la única ventana de la casa llegaban diez minutos de sol por la mañana y casi siempre le sorprendían dormido. Quizá por eso un día despertó con moho en la mirada. Intentó secar las penas quemándose las entrañas con alcohol pero cuanto más ardían, más crecía la mancha de humedad.

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