Nada

Atardecer en la playa de Oyambre
Oyambre. Julio 2009

No se puso el sol hasta que te fuiste. Tu presencia me daba calor y tu figura me iluminaba. Tu risa calaba en mi piel como el sol de invierno y para evitar que tus chispeantes ojos me deslumbrasen tuve que esquivar la mirada.
Después, noche, frio: nada desde que marchaste.

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